CIRCUNSTANCIA - Revista de Ciencias Sociales del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset
Madrid (España) - Revista Electrónica Cuatrimestral - ISSN 1696-1277
Año III - Número 9 - Enero 2006
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PRESENTACIÓN


El proyecto liberal de construcción del Estado impulsado en el mundo occidental a comienzos del siglo XIX ha cosechado triunfos indudables en el conjunto del Mundo Hispano, no obstante haber tenido una evolución compleja. A comienzos del siglo XXI, la construcción de bloques económicos y políticos, la globalización, los procesos migratorios internacionales, la apertura comercial, el terrorismo internacional, los fundamentalismos religiosos y étnicos, los regionalismos, los nacionalismos excluyentes, la extensión de la pobreza y otros tantos asuntos han sido interpretados por algunos analistas en una relación causa-efecto excesivamente mecánica como síntomas de la crisis del proyecto liberal del Estado-Nación.

Un grupo de historiadores ha creído conveniente realizar una reflexión sobre la evolución de los nacionalismos, el desenvolvimiento de los principios liberales y las tensiones acaecidas entre los proyectos federalistas y centralistas en el mundo hispano a fin de aclarar los principios sobre los que se construyó el Estado-Nación, cómo evolucionó, qué modalidades se fueron generando, y qué problemas se fueron generando en cada período histórico. Todo ello ha sido realizado con la pretensión de comprender mejor los problemas que existen en el presente e identificar con más precisión los retos que quedan por despejar en el futuro, distinguiendo las diferencias entre los problemas coyunturales de los estructurales, así entre los de ámbito local, de los regionales, estatales, nacionales e internacionales.

JOSÉ LASAGA MEDINA plantea que los grandes temas políticos que atraviesan la obra de Ortega no debe ser juzgados --como es frecuente hacerlo--, desde la cruda pragmática de la lucha por el poder --cosa en la que Ortega decidió no entrar-- sino en la de iluminar desde el no-lugar de las ideas las cuestiones de extrema complejidad, de las que, sin embargo, dependía la salud de la comunidad. Se aclara que ello comportaba el riesgo de no ser entendido --o peor aún ser malentendido-quedando neutralizadas sus posiciones; y se subraya que la complejidad analítica a la que no renunció Ortega al hablar de las cosas públicas contribuyó precisamente a que sus enemigos simplificaran sus posiciones subrayando la apariencia de contradicción que habría en sus planteamientos.

JUAN PABLO FUSI AIZPÚRUA explica que el nacionalismo fue en el siglo XX, como ya lo había sido en el siglo XIX, una fuerza de transformación y cambio probablemente más poderosa que lo que pudieron haberlo sido las transformaciones económicas, la conflictividad social y aún el progreso científico y tecnológico, factores tenidos usualmente por instrumentos esenciales del cambio histórico; y subraya que los nacionalismos (porque, en efecto, la variedad de los mismos obligaría a proponer muchas y muy distintas tipologías: nacionalismos liberales y cívicos, y nacionalismos autoritarios; nacionalismos religiosos; étnicos; lingüísticos; tribales; mesiánicos; nacionalismo abierto y nacionalismo cerrado; nacionalismo nacional, de Estado, y nacionalismo de nacionalidad, de minorías...) han sido en ese mismo siglo causa de importantes y a menudo violentos conflictos, con consecuencias casi siempre decisivas y muchas veces --las dos guerras mundiales--, aciagas.

JOSÉ ALVAREZ JUNCO recuerda --tras realizar un recorrido por las interpretaciones de la historia de España--, que el factor decisivo para la construcción de la identidad nacional no radicó en el peso de la historia, y menos especialmente en la historia antigua. Se explica que los conflictos actuales --lejos de proceder de agravios o reivindicaciones que se remonten a la noche de los tiempos-- se han originado en un pasado relativamente reciente; que los nuevos fenómenos acaecidos dentro y fuera de España en las últimas décadas del siglo XX han alterado radicalmente los conflictos identitarios; y que no parece, en consecuencia, posible defender que los conflictos culturales y los sentimientos de identidad colectiva puedan mantenerse en sus tradicionales planteamientos nacionalistas.

MARCELLO CARMAGNANI analiza la trayectoria histórica del federalismo por considerar que constituye uno de los fundamentos del actual proceso de democratización que se delinea en México. El autor plantea que la revisión de las formas históricas del federalismo permite entender su originalidad y su vitalidad. Se subraya en el ensayo que el federalismo no es ni un concepto abstracto ni una "invención política" de una minoría, sino por el contrario una forma de gobierno enraizada en la sociedad y en la cultura política mexicana gracias a la participación que en su elaboración tuvieron desde su comienzo la ciudadanía y sus representantes. Se explica que la sociedad política elabora esta forma de gobierno interpretando los modelos doctrinarios y reformulando las instituciones preexistentes, tomando en cuenta los condicionamientos económicos y sociales sin olvidar los estímulos y los obstáculos de la ubicación de México en el contexto internacional.

EZEQUIEL GALLO plantea que los liberales argentinos tuvieron la tarea de crear y organizar un Estado nacional y, al mismo tiempo, limitarlo. Este último objetivo se intentó, al estilo estadounidense, a través de dos caminos: en el plano nacional equilibrando al ejecutivo, con el legislativo y judicial, y en el territorial limitando al poder nacional con provincias que debían mantener una parte no desdeñable de sus funciones originales. El autor recuerda que este último camino se desdibujó rápidamente; y nos recuerda que mientras subsistió el primero, la Constitución mixta no fue un obstáculo para el rápido crecimiento económico y social del país. Nos explica que cuando ya bien entrado el siglo XX comenzó a deteriorarse el papel del poder legislativo y, especialmente, del judicial Argentina entró en un cono de sombras en el que todavía se debate el país. El autor concluye el ensayo defendiendo que si bien no ha sido, desde luego, ésta la única razón de la ya larga declinación de la Argentina, ocupa un lugar privilegiado entre los factores explicativos.

IVÁN JAKSIC examina los orígenes de la tradición política chilena y el papel que en ésta tuvo el liberalismo mediante su influencia en la creación de las instituciones republicanas. El autor pone de manifiesto que Chile poseía algunas ventajas, como la ubicación y características geográficas, la ausencia de regionalismos fuertes, y la inexistencia de diferencias raciales pronunciadas. Se plantea que por lo menos desde una perspectiva comparada, la independencia trajo consigo en Chile un significativo grado de consenso en torno a las ventajas de un gobierno representativo, las elecciones, y la competición política. El ensayo demuestra que el auge de liberalismo en Chile en el siglo diecinueve proporcionó las bases fundamentales para la creación de un sistema multi-partidista cuya convergencia hacia posiciones centristas subsiste hasta el día de hoy. Se concluye afirmando que la tradición política chilena --al contrario de algunas versiones historiográficas--, no se basa en el autoritarismo, sino más bien un largo y continuo esfuerzo por establecer coaliciones políticas viables e impulsar el desarrollo democrático.

MARTA CASAÚS ARZÚ analiza las corrientes contrapuestas que convivieron a lo largo de la primera mitad del siglo XX en Centroamérica y pugnaron por la hegemonía del espacio público a lo largo de cuatro décadas: el positivismo spenceriano, las teorías raciales del momento, el espiritualismo vitalista y la teosofía. Se señala que estas corrientes propusieron nuevas alternativas para la integración o incorporación de los indígenas y las mujeres, imaginaron diferentes modelos de nación, plantearon proyectos más o menos incluyentes e integradores y propusieron formas de redención y regeneración, también diversos para los sectores subalternos, especialmente los indígenas y las mujeres.

MANUEL CHUST CALERO demuestra que la cuestión federal se planteó por vez primera en la historia española durante las Cortes de Cádiz. Se subraya que los planteamientos federales fueron presentados de forma clara por los representantes americanos cuando propusieron la creación de un Estado-Nación con parámetros ultra-oceánicos incorporando igualdad de derechos tanto a los territorios americanos como a los peninsulares.

PEDRO PÉREZ HERRERO explica por qué y cómo las sociedades latinoamericanas aceptaron entre 1930-1980 las diferentes variantes de los regímenes populistas; por qué éstos sistemas políticos se perpetuaron durante tanto tiempo; qué mecanismos se emplearon para gestionar el orden interno; por qué y cómo llegaron a su derrumbamiento en la década de 1980; por qué a comienzos del siglo XXI han vuelto a hacerse presentes ciertas formas populistas-demagógicas en el panorama político latinoamericano; por qué el Estado en América Latina alcanzó cotas tan bajas de institucionalidad a mediados del siglo XX; por qué el discurso del mestizaje se convirtió en un elemento central capaz de aglutinar el complejo magma generado por la heterogeneidad estructural; y por qué los "viejos nacionalismos" están dando paso a comienzos del siglo XXI a nuevas formas y discursos alternativos de la identidad. Se subraya que la historia no se "torció" en América Latina en la "década perdida" de 1980 por una expansión excesiva del gasto, o en la "década semiperdida" de 1990 por un crecimiento desequilibrado de la economía, dejando a su paso millones de pobres, sino a mediados del siglo XX, cuando se optó por la aceptación de las políticas de aumento del Gasto Público con el aplazamiento sine die de las reformas fiscales necesarias, la creación de administraciones públicas eficientes, las reformas laborales capaces de impulsar mejoras en la productividad, y la transformación de las estructuras de poder. Se concluye afirmado que el Estado fue secuestrado por distintos gobiernos a mediados del siglo XX con el consentimiento de la sociedad con la promesa de garantizar el bien público y patrocinar la eficacia económica.

DENISE HELLY plantea que no se puede interpretar que la internacionalización de los intercambios y de la producción suponga inevitablemente el fin de los Estados nacionales. La autora defiende que la intensificación de las contradicciones constitutivas del Estado supone la búsqueda de nuevas formas de movilización ciudadana y de creación de cohesión social; y que la mutación de sus formas de intervención social pulveriza el pacto de solidaridad instaurado en la postguerra, lo cual merma su legitimidad y contribuye al debilitamiento del vínculo secular entre territorio, identidad cultural y Estado central. Asimismo, se subraya que el desarrollo de las economías regionales, la presión del flujo migratorio proveniente del tercer mundo, la acentuación de la diferenciación social y cultural, y la extensión de los modos de regulación y de coordinación internacionales promovidos por los estados nacionales transforman la representación de la relación entre Estado, territorio, cultura, historia y nación; y que la mundialización contribuye a la extensión de las mayorías culturales y a su legitimidad, acentuando las desigualdades sociales y poniendo en estado ruinoso la imaginería unificadora del Estado y de la Nación.

JAIME E. RODRÍGUEZ O explica que una vez que los países del continente americano alcanzaron su independencia política a comienzos del siglo XIX entraron en un período prolongado de inestabilidad política y declinación económica que se tradujo en un aumento de la desconfianza en las instituciones. El autor recuerda que la emancipación de la América española destruyó el sistema social, político y económico de Antiguo Régimen, pero no lo sustituyó de forma inmediata y automática por otro plenamente liberal; que las nuevas naciones tuvieron que reconstruir sus destrozadas economías en el contexto de una caída de la demanda de sus productos en los mercados internacionales; y que el mayor problema que enfrentaron fue asegurar suficientes recursos financieros para gobernar. Se concluye recordando que el sueño de comienzos del siglo XIX de impulsar un gobierno próspero, ordenado y pacífico se desvaneció en la mayoría de las regiones de la América española a partir de la década de los años 30; y que sólo en el último tercio del siglo XIX fue cuando se comenzaron a poner las bases de la creación de verdaderos Estados en América Latina, fortalecer sus gobiernos y rehabilitar sus economías.

El Consejo de redacción de la Revista Circunstancia agradece muy sinceramente la participación de los autores y la colaboración de Pilar Sánchez Millas y Kelly A. Leonard en las labores de edición (traducción de los abstracts). La Revista Historia Mexicana y las Editoriales Maristán, y Espasa-Calpe posibilitaron la reproducción de parte de los artículos de José Álvarez Junco, Denise Helly y Jaime E. Rodríguez O. Sin el apoyo, comprensión y paciencia de unos y otros este número monográfico de la Revista Circunstancia no podría haber llegado a buen término. Esperamos que los artículos publicados generen una polémica académica de calidad.

Pedro Pérez Herrero (Coordinador).

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