El proceso en Europa
La situación en España
Catálogo de títulos, mapa de titulaciones y estudios universitarios
El proceso en Europa
La educación superior europea ha iniciado en esta
primera década de siglo XXI un proceso cuya característica
más destacada es el trabajo en común de los diferentes
países y de todos los estamentos implicados en ella:
ministerios, universidades, estudiantes, profesores
y agentes sociales.
Este proceso, sin precedentes en el continente y
con un primer horizonte fijado para el año 2010, busca
una auténtica dimensión europea de la educación superior
en la que la diversidad, y la flexibilidad (lingüística,
disciplinar y curricular) se considera una riqueza a
desarrollar. El reconocimiento mutuo, la calidad acreditada
de las enseñanzas y la mejor comprensión de las distintas
enseñanzas impartidas son elementos claves para la libre
circulación de estudiantes y titulados, el atractivo
internacional de la educación superior europea y la
mayor calidad del empleo de los titulados universitarios.
Con el precedente de La Sorbona (1998),
la progresiva construcción del Espacio Europeo de Educación
Superior se impulsa ya en 1999 desde los ministerios
de 33 países firmantes de la Declaración de Bolonia.
En la Conferencia de Praga (2001), se incorporan las
universidades y los estudiantes, se resalta la dimensión
social de la educación superior europea y el importante
papel de la formación a lo largo de la vida. La Conferencia
de Berlín (2003) plantea la
definición de un marco europeo de titulaciones de educación
superior, el desarrollo de títulos conjuntos netamente
europeos y el avance en las garantías de calidad. En
2005 son ya 45 países europeos los que se acogen al
Espacio Europeo de Educación Superior, en el que también
participan formalmente la Comisión Europea y las asociaciones
europeas de universidades, de estudiantes, de sindicatos
de educación y empleadores. Junto a ellos, y en ámbitos
disciplinares concretos, han proliferado redes universitarias
que incluyen universidades de varios países para el
análisis de disciplinas concretas, singularmente el
programa Tuning, y el desarrollo de proyectos conjuntos.
La reciente reunión de Bergen
(Noruega,19 y 20 de mayo de
2005) ha marcado un nuevo hito en el proceso. En los
últimos informes presentados sobre los avances conseguidos,
merece la pena destacar el realizado por la asociación
europea de universidades (http://www.eua.be/eua/index.jsp),
el del grupo de seguimiento del proceso de Bolonia formado
por delegaciones de los ministerios y el de las asociaciones
de estudiantes (http://www.bologna-bergen2005.no).
En ellos se resalta el considerable avance normativo
(prácticamente todos los países han desarrollado normas
legales que establecen las herramientas básicas del
proceso: la estructura de las enseñanzas en tres etapas,
el sistema común de créditos y el suplemento europeo
al título), la mejora en las garantías de calidad (mediante
el establecimiento de agencias y procedimientos comunes)
y la progresiva eliminación de barreras a la movilidad
y al reconocimiento de estudios. Sin embargo aun subsisten
dificultades entre las que se destacan la necesidad
de una mayor implicación de profesores, estudiantes
y empleadores en la efectiva implantación y diseño
de las nuevas enseñanzas, los créditos europeos y los
necesarios cambios en las metodologías docentes y de
una mejora en los recursos financieros (públicos y privados)
puestos a disposición de las universidades.
A medio camino del proceso
iniciado en 1999, los ministros europeos destacaron
los sustanciales avances realizados y resaltaron como
principales desafíos futuros tres aspectos adicionales:
en primer lugar, la mayor vinculación entre educación
superior e investigación con la plena incorporación
del doctorado como elemento fundamental de conexión
entre los espacios de educación superior e investigación.
Por otra parte, el desarrollo de la dimensión social
de la educación superior mejorando el acceso y la acogida
y atención a los estudiantes y los recursos financieros.
Y finalmente la dimensión internacional de la educación
europea incrementando la cooperación con terceros países
y la mayor visibilidad internacional.
Como se ha informado en diversos foros, las principales novedades del comunicado
de Bergen son:
- Más
allá de las reformas legales que, como en España,
han realizado la inmensa mayoría de los 40 países
incorporados al proceso de Bolonia, se resalta la
importancia de la mayor implicación y compromiso por
parte de las universidades, su profesorado y sus estudiantes
en la real implantación de los nuevos planes de estudio
y las nuevas metodologías docentes.
- El
establecimiento del marco general europeo de cualificaciones
y titulaciones de educación superior (que incluye
la posibilidad de subniveles en el grado y la adecuada
vinculación con los ciclos superiores de Formación
Profesional y la formación a lo largo de la vida)
- El
énfasis en la adecuada definición y evaluación de
los resultados del aprendizaje y las competencias
a adquirir en todos los títulos de grado y máster.
- El
refuerzo al diálogo entre los gobiernos, los empleadores
y los agentes sociales para la mejora del empleo de
los graduados universitarios especialmente de los
de primer ciclo (Grado- Bachelor).
- La
eliminación de algunos obstáculos que subsisten para
el acceso a los nuevos estudios de máster, desde los
estudios de grado, garantizando la igualdad de oportunidades.
- La
cooperación entre las agencias de calidad de los distintos
países para avanzar en la definición de criterios
comunes para la evaluación y la acreditación de los
estudios y de su mutuo reconocimiento.
- La
eliminación de los obstáculos que subsisten para el
reconocimiento de títulos y periodos de estudio entre
las instituciones de educación superior europeas.
- El
énfasis en el importante papel de las universidades
para el mayor desarrollo de la investigación y la
innovación y la mayor coordinación entre el EEES y
el Espacio Europeo de Investigación. Esto incluye
la formación inicial de investigadores, el refuerzo
a la formación doctoral (que se establece con una
duración de entre 3 y 4 años), la necesidad de impulsar
en esta etapa la interdisciplinariedad y la ampliación
de las perspectivas de empleo de los doctores.
- La dimensión social
de la educación superior mejorando la accesibilidad,
la igualdad de oportunidades y las condiciones de
acogida y atención a los estudiantes.
- El
atractivo internacional de la educación superior europea
y el incremento de relaciones con instituciones y
gobiernos de otros ámbitos geográficos.
- La
movilidad de estudiantes y profesores como elemento
fundamental del EEES mediante el desarrollo programas
de estudios conjuntos y de acuerdos conjuntos para
el desarrollo de los programas de becas.
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La situación en España
En España, pese a que los
sucesivos responsables ministeriales firmaron las declaraciones
de Bolonia (1999), Praga (2001) y Berlín (2003), los
primeros desarrollos normativos concretos no aparecen
hasta 2003 con los reales decretos reguladores del crédito
europeo (5 de septiembre) y del suplemento al título
(1 de agosto). Sin embargo, salvo experiencias piloto
puntuales desarrolladas por las universidades, ni los
créditos europeos ni el suplemento al título han tenido
aun una implantación real en el sistema universitario
español.
No será hasta enero de 2005
cuando el Gobierno afronte un aspecto sustantivo del
proceso mediante la aprobación de los reales decretos
que establecen la nueva estructura de las enseñanzas
y las directrices generales comunes de los estudios
de grado y posgrado y se pone en marcha el procedimiento
para la renovación de los actuales estudios de grado.
En esta misma línea de desarrollo del espacio Europeo
de Educación Superior, en marzo de 2005 se modifica
el sistema de homologación y reconocimiento de estudios
extranjeros, pieza clave para facilitar el acceso y
la incorporación de estudiantes, profesores e investigadores
con estudios extranjeros. Simultáneamente se ha constituido
un grupo de trabajo sobre las nuevas metodologías docentes
para la aplicación del sistema de créditos ECTS (abril
de 2005) y se ha completado el trabajo del Consejo de
Coordinación Universitaria (mayo de 2005) sobre los
campos comunes y el formato del suplemento al título,
lo que permitirá su expedición en este curso académico
a los titulados. Como otro elemento destacado, en diciembre
de 2004 se constituyó una comisión para el desarrollo
de un marco de referencia para la financiación de las
universidades publicas cuyos
trabajos avanzan a buen ritmo.
En otro aspecto esencial
como es el relativo a la dotación de recursos financieros
y para apoyar el desarrollo de estrategias y acciones
conducentes a la plena incorporación de las universidades
españolas al proceso de Bolonia, en los presupuestos
de 2005, junto a un fuerte incremento de las dotaciones
para becas y ayudas, se incorporó una partida específica
de 6,6 millones de euros para una convocatoria que,
en colaboración con todas las Comunidades Autónomas
y las propias universidades, permitirá avanzar en los
principales objetivos del proceso de Bolonia y conocer
mejor las perspectivas y necesidades de cada universidad.
Es necesario destacar, la política de transparencia
y la constante búsqueda del más amplio consenso en todas
las actuaciones realizadas. La comunidad universitaria,
las Comunidades Autónomas y los agentes sociales han
sido informados puntualmente de los objetivos y el desarrollo
de los distintos procesos. Las actuaciones concretas
ya realizadas se han llevado a cabo con el apoyo prácticamente
unánime de los rectores y los responsables universitarios
de las comunidades autónomas.
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Catálogo de títulos, mapa de titulaciones y estudios universitarios
La adaptación a las directrices del llamado proceso
de Bolonia para la construcción de un Espacio Europeo
de Educación Superior ha suscitado en estos últimos
días un debate necesario. La lectura de las distintas
opiniones expresadas a través de los medios de comunicación
muestra, por una parte el interés social que este importante
proceso despierta y por otra la existencia de un cierto
grado de confusión respecto a lo que significa, especialmente
en lo referente al futuro de los estudios universitarios
en España.
Desde
el Ministerio de Educación y Ciencia se ha insistido
reiteradamente en que se trata de una reorganización
de la situación actual para la adaptación de los estudios
a la nueva estructura en tres etapas, en la cual no
sólo no desaparecerán enseñanzas actualmente existentes
sino que aparecen nuevas oportunidades para la incorporación
de nuevos campos de estudio. El proceso incluye además,
como elemento esencial, cambios en los métodos docentes
y de aprendizaje de los alumnos.
A este respecto, consideramos
que conviene aclarar algunos aspectos referentes a lo
que significan algunos conceptos clave como el catálogo
de títulos, el nombre de las titulaciones, las directrices
generales propias o los planes de estudio.
En nuestra normativa, el
catálogo de títulos universitarios se conforma por aquellas
enseñanzas para las que el gobierno ha establecido directrices
propias y una denominación común, es decir, para las
que se ha establecido un conjunto de contenidos comunes
de obligada inclusión en los correspondientes planes
de estudio de todas las universidades españolas. El
margen de flexibilidad para que cada universidad diseñe
su plan de estudios puede variar entre el 50% y el 25%
de los créditos totales del plan, lo que permite definir
orientaciones diversas y un perfil propio de cada plan
de estudios. Actualmente, por ejemplo, los estudios
de doctorado no tienen directrices propias y, por tanto,
no están en el catálogo.
En la nueva estructura, básicamente, existirán directrices
para los títulos de grado (el primer ciclo de los nuevos
estudios) y no para los estudios de posgrado (máster
y doctorado) lo que permitirá una amplia diversidad
de estudios especializados, de orientación profesional,
académica o investigadora. El nuevo mapa de titulaciones
universitarias permitirá itinerarios diversos (se han
escuchado símiles con un mapa de carreteras) que facilitarán
la reorientación curricular y la mayor oferta de formación
para los futuros estudiantes. La flexibilidad en los
planes de estudios de grado permitirá, por ejemplo,
avanzar en la oferta de dobles titulaciones, programas
conjuntos y enseñanzas multidisciplinares.
En el contexto europeo lo que nosotros denominamos
catálogo de títulos tiene interpretaciones diversas
adaptadas a las distintas tradiciones de cada país.
En un extremo, en el Reino Unido, en general en los
países de tradición anglosajona, las denominaciones
generales más comunes (a las que se añade el nombre
del campo principal de estudio) son cinco (Bachelor
of Arts, Bachelor of Education, Bachelor of Laws, Bachelor
of Engineering, Bachelor of Science). Por
ejemplo, en Oxford, Bachelor
of Arts in Economics and Management.
En Francia el Ministerio de Educación determina
las denominaciones de los títulos oficiales, que corresponden
a los campos fundamentales de estudio (cada universidad
puede incluir, además, una denominación complementaria
más específica), por ejemplo, Ciencias Económicas (en
la Sorbona-Paris I se añade por ejemplo la mención específica
de economía y gestión de la empresa) o Lenguas, Literaturas
y Civilizaciones extranjeras (en París VI se añaden,
por ejemplo, las menciones Alemán, o Árabe).
En Italia el Ministerio
de Educación ha llevado a cabo una clasificación de
los estudios en 47 “clases” (campos generales de estudio).
Dentro de cada clase todos los títulos tienen igual
valor legal. Cada universidad puede darle la denominación
que desee al título que expide, pero incluido en una
de las clases. Algunos ejemplos son: las clases en ciencia
y tecnología química, ingeniería civil y ambiental,
ciencia de las comunicaciones o ciencia de los bienes
culturales.
En España se está trabajando
en la definición de ese mapa de titulaciones de grado
para las cuales el Gobierno establecerá una denominación
común y, en una segunda fase que culminará en octubre
de 2007, las directrices generales propias. Como no
podía ser de otra manera, el inicio del proceso se ha
encargado al Consejo de Coordinación Universitaria que,
a través de sus cuatro subcomisiones, ha sido tradicionalmente
responsable del establecimiento de los planes de estudios
universitarios. En dichas subcomisiones participan los
rectores de las universidades españolas, los responsables
de universidades de las Comunidades Autónomas y hasta
21 expertos designados por el gobierno y el parlamento.
Posteriormente, la propuesta será revisada por una comisión
de expertos y remitida nuevamente al Consejo de Coordinación
Universitaria. Hay que resaltar que el plan de trabajo
establecido fue aprobado unánimemente por los miembros
del Consejo en diciembre de 2004.
Es evidente que un proceso de esta relevancia requiere,
además de ilusión, generosidad, reflexión y sosiego,
el mayor grado de acuerdo e implicación de todos: gobierno,
comunidades autónomas, rectores, profesores y estudiantes,
sin olvidar los agentes sociales y los distintos sectores
profesionales. Los plazos establecidos permitirán la
adecuada información y el necesario debate para culminar
con éxito este proyecto común y la, sin duda, relevante
aportación española a la construcción del Espacio Europeo
de Educación.
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