CIRCUNSTANCIA - Revista de Ciencias Sociales del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset
Madrid (España) - Revista Electrónica Cuatrimestral - ISSN 1696-1277
Año III - Número 8 - Septiembre 2005
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EL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR: UN PROYECTO COMÚN
Carmen Ruiz-Rivas


El proceso en Europa

La situación en España

Catálogo de títulos, mapa de titulaciones y estudios universitarios


El proceso en Europa

La educación superior europea ha iniciado en esta primera década de siglo XXI un proceso cuya característica más destacada es el trabajo en común de los diferentes países y de todos los estamentos implicados en ella: ministerios, universidades, estudiantes, profesores y agentes sociales.

Este proceso, sin precedentes en el continente y con un primer horizonte fijado para el año 2010, busca una auténtica dimensión europea de la educación superior en la que la diversidad, y la flexibilidad (lingüística, disciplinar y curricular) se considera una riqueza a desarrollar. El reconocimiento mutuo, la calidad acreditada de las enseñanzas y la mejor comprensión de las distintas enseñanzas impartidas son elementos claves para la libre circulación de estudiantes y titulados, el atractivo internacional de la educación superior europea y la mayor calidad del empleo de los titulados universitarios.

Con el precedente de La Sorbona (1998), la progresiva construcción del Espacio Europeo de Educación Superior se impulsa ya en 1999 desde los ministerios de 33 países firmantes de la Declaración de Bolonia. En la Conferencia de Praga (2001), se incorporan las universidades y los estudiantes, se resalta la dimensión social de la educación superior europea y el importante papel de la formación a lo largo de la vida. La Conferencia de Berlín (2003) plantea la definición de un marco europeo de titulaciones de educación superior, el desarrollo de títulos conjuntos netamente europeos y el avance en las garantías de calidad. En 2005 son ya 45 países europeos los que se acogen al Espacio Europeo de Educación Superior, en el que también participan formalmente la Comisión Europea y las asociaciones europeas de universidades, de estudiantes, de sindicatos de educación y empleadores. Junto a ellos, y en ámbitos disciplinares concretos, han proliferado redes universitarias que incluyen universidades de varios países para el análisis de disciplinas concretas, singularmente el programa Tuning, y el desarrollo de proyectos conjuntos.

La reciente reunión de Bergen (Noruega,19 y 20 de mayo de 2005) ha marcado un nuevo hito en el proceso. En los últimos informes presentados sobre los avances conseguidos, merece la pena destacar el realizado por la asociación europea de universidades (http://www.eua.be/eua/index.jsp), el del grupo de seguimiento del proceso de Bolonia formado por delegaciones de los ministerios y el de las asociaciones de estudiantes (http://www.bologna-bergen2005.no). En ellos se resalta el considerable avance normativo (prácticamente todos los países han desarrollado normas legales que establecen las herramientas básicas del proceso: la estructura de las enseñanzas en tres etapas, el sistema común de créditos y el suplemento europeo al título), la mejora en las garantías de calidad (mediante el establecimiento de agencias y procedimientos comunes) y la progresiva eliminación de barreras a la movilidad y al reconocimiento de estudios. Sin embargo aun subsisten dificultades entre las que se destacan la necesidad de una mayor implicación de profesores, estudiantes y empleadores  en la efectiva implantación y diseño de las nuevas enseñanzas, los créditos europeos y los necesarios cambios en las metodologías docentes y de una mejora en los recursos financieros (públicos y privados) puestos a disposición de las universidades.

A medio camino del proceso iniciado en 1999, los ministros europeos destacaron los sustanciales avances realizados y resaltaron como principales desafíos futuros tres aspectos adicionales: en primer lugar, la mayor vinculación entre educación superior e investigación con la plena incorporación del doctorado como elemento fundamental de conexión entre los espacios de educación superior e investigación. Por otra parte, el desarrollo de la dimensión social de la educación superior mejorando el acceso y la acogida y atención a los estudiantes y los recursos financieros. Y finalmente la dimensión internacional  de la educación europea incrementando la cooperación con terceros países y la mayor visibilidad internacional.

Como se ha informado en diversos foros, las principales novedades del comunicado de Bergen son:

  • Más allá de las reformas legales que, como en España, han realizado la inmensa mayoría de los 40 países incorporados al proceso de Bolonia, se resalta la importancia de la mayor implicación y compromiso por parte de las universidades, su profesorado y sus estudiantes en la real implantación de los nuevos planes de estudio y las nuevas metodologías docentes.
  • El establecimiento del marco general europeo de cualificaciones y titulaciones de educación superior (que incluye la posibilidad de subniveles en el grado y la adecuada vinculación con los ciclos superiores de Formación Profesional y la formación a lo largo de la vida)
  • El énfasis en la adecuada definición y evaluación de los resultados del aprendizaje y las competencias a adquirir en todos los títulos de grado y máster.
  • El refuerzo al diálogo entre los gobiernos, los empleadores y los agentes sociales para la mejora del empleo de los graduados universitarios especialmente de los de primer ciclo (Grado- Bachelor).
  • La eliminación de algunos obstáculos que subsisten para el acceso a los nuevos estudios de máster, desde los estudios de grado, garantizando la igualdad de oportunidades.
  • La cooperación entre las agencias de calidad de los distintos países para avanzar en la definición de criterios comunes para la evaluación y la acreditación de los estudios y de su mutuo reconocimiento.
  • La eliminación de los obstáculos que subsisten para el reconocimiento de títulos y periodos de estudio entre las instituciones de educación superior europeas.
  • El énfasis en el importante papel de las universidades para el mayor desarrollo de la investigación y la innovación y la mayor coordinación entre el EEES y el Espacio Europeo de Investigación. Esto incluye la formación inicial de investigadores, el refuerzo a la formación doctoral (que se establece con una duración de entre 3 y 4 años), la necesidad de impulsar en esta etapa la interdisciplinariedad y la ampliación de las perspectivas de empleo de los doctores.
  • La dimensión social de la educación superior  mejorando la accesibilidad, la igualdad de oportunidades y las condiciones de acogida y atención a los estudiantes.
  • El atractivo internacional de la educación superior europea y el incremento de relaciones con instituciones y gobiernos de otros ámbitos geográficos.
  • La movilidad de estudiantes y profesores como elemento fundamental del EEES mediante el desarrollo programas de estudios conjuntos y de acuerdos conjuntos para el desarrollo de los programas de becas.

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La situación en España

En España, pese a que los sucesivos responsables ministeriales firmaron las declaraciones de Bolonia (1999), Praga (2001) y Berlín (2003), los primeros desarrollos normativos concretos no aparecen hasta 2003 con los reales decretos reguladores del crédito europeo (5 de septiembre) y del  suplemento al título (1 de agosto). Sin embargo, salvo experiencias piloto puntuales desarrolladas por las universidades, ni los créditos europeos ni el suplemento al título han tenido aun una implantación real en el sistema universitario español.

No será hasta enero de 2005  cuando el Gobierno afronte un aspecto sustantivo del proceso mediante la aprobación de los reales decretos que establecen la nueva estructura de las enseñanzas y las directrices generales comunes de los estudios de grado y posgrado y se pone en marcha el procedimiento para la renovación de los actuales estudios de grado.

En esta misma línea de desarrollo del espacio Europeo de Educación Superior, en marzo de 2005 se modifica el sistema de homologación y reconocimiento de estudios extranjeros, pieza clave para facilitar el acceso y la incorporación de estudiantes, profesores e investigadores con estudios extranjeros. Simultáneamente se ha constituido un grupo de trabajo sobre las nuevas metodologías docentes para la aplicación del sistema de créditos ECTS (abril de 2005) y se ha completado el trabajo del Consejo de Coordinación Universitaria (mayo de 2005) sobre los campos comunes y el formato del suplemento al título, lo que permitirá su expedición en este curso académico a los titulados. Como otro elemento destacado, en diciembre de 2004 se constituyó una comisión para el desarrollo de un marco de referencia para la financiación de las universidades publicas cuyos trabajos avanzan a buen ritmo.

En otro aspecto esencial como es el relativo a la dotación de recursos financieros y para apoyar el desarrollo de estrategias y acciones conducentes a la plena incorporación de las universidades españolas al proceso de Bolonia, en los presupuestos de 2005, junto a un fuerte incremento de las dotaciones para becas y ayudas, se incorporó una partida específica de 6,6 millones de euros para una convocatoria que, en colaboración con todas las Comunidades Autónomas y las propias universidades, permitirá  avanzar en los principales objetivos del proceso de Bolonia y conocer mejor las perspectivas y necesidades de cada universidad.

Es necesario destacar, la política de transparencia y la constante búsqueda del más amplio consenso en todas las actuaciones realizadas. La comunidad universitaria, las Comunidades Autónomas y los agentes sociales han sido informados puntualmente de los objetivos y el desarrollo de los distintos procesos. Las actuaciones concretas ya realizadas se han llevado a cabo con el apoyo prácticamente unánime de los rectores y los responsables universitarios de las comunidades autónomas.

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Catálogo de títulos, mapa de titulaciones y estudios universitarios

La adaptación a las directrices del llamado proceso de Bolonia para la construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior ha suscitado en estos últimos días un debate necesario. La lectura de las distintas opiniones expresadas a través de los medios de comunicación muestra, por una parte el interés social que este importante proceso despierta y por otra la existencia de un cierto grado de confusión respecto a lo que significa, especialmente en lo referente al futuro de los estudios universitarios en España.

Desde el Ministerio de Educación y Ciencia se ha insistido reiteradamente en que se trata de una reorganización de la situación actual para la adaptación de los estudios a la nueva estructura en tres etapas, en la cual no sólo no desaparecerán enseñanzas actualmente existentes sino que aparecen nuevas oportunidades para la incorporación de nuevos campos de estudio. El proceso incluye además, como elemento esencial, cambios en los métodos docentes y de aprendizaje de los alumnos.

A este respecto, consideramos que conviene aclarar algunos aspectos referentes a lo que significan algunos conceptos clave como el  catálogo de títulos, el nombre de las titulaciones, las directrices generales propias o los planes de estudio.

En nuestra normativa, el catálogo de títulos universitarios se conforma por aquellas enseñanzas para las que el gobierno ha establecido directrices propias y una denominación común, es decir, para las que se ha establecido un conjunto de contenidos comunes de obligada inclusión en los correspondientes  planes de estudio de todas las universidades españolas. El margen de flexibilidad para que cada universidad diseñe su plan de estudios puede variar entre el 50% y el 25% de los créditos totales del plan, lo que permite definir orientaciones diversas y un perfil propio de cada plan de estudios. Actualmente, por ejemplo, los estudios de doctorado no tienen directrices propias y, por tanto, no están en el catálogo.

En la nueva estructura, básicamente, existirán directrices para los títulos de grado (el primer ciclo de los nuevos estudios) y no para los estudios de posgrado (máster y doctorado) lo que permitirá una amplia diversidad de estudios especializados, de orientación profesional, académica o investigadora. El nuevo mapa de titulaciones universitarias permitirá itinerarios diversos (se han escuchado símiles con un mapa de carreteras) que facilitarán la reorientación curricular y la mayor oferta de formación para los futuros estudiantes. La flexibilidad en los planes de estudios de grado permitirá, por ejemplo, avanzar en la oferta de dobles titulaciones, programas conjuntos y enseñanzas multidisciplinares.

En el contexto europeo lo que nosotros denominamos catálogo de títulos tiene interpretaciones diversas adaptadas a las distintas tradiciones de cada país.

En un extremo, en el Reino Unido, en general en los países de tradición anglosajona, las denominaciones generales más comunes (a las que se añade el nombre del campo principal de estudio) son cinco (Bachelor of Arts, Bachelor of Education, Bachelor of Laws, Bachelor of Engineering, Bachelor of Science). Por ejemplo, en Oxford, Bachelor of Arts in Economics and Management.

En Francia el Ministerio de Educación determina las denominaciones de los títulos oficiales, que corresponden a los campos fundamentales de estudio (cada universidad puede incluir, además, una denominación complementaria más específica), por ejemplo, Ciencias Económicas (en la Sorbona-Paris I se añade por ejemplo la mención específica de economía y gestión de la empresa) o Lenguas, Literaturas y Civilizaciones extranjeras (en París VI se añaden, por ejemplo, las menciones Alemán, o Árabe).

En Italia el Ministerio de Educación ha llevado a cabo una clasificación de los estudios en 47 “clases” (campos generales de estudio). Dentro de cada clase todos los títulos tienen igual valor legal. Cada universidad puede darle la denominación que desee al título que expide, pero incluido en una de las clases. Algunos ejemplos son: las clases en ciencia y tecnología química,  ingeniería civil y ambiental, ciencia de las comunicaciones o ciencia de los bienes culturales.

En España se está trabajando en la definición de ese mapa de titulaciones de grado para las cuales el Gobierno establecerá una denominación común y, en una segunda fase que culminará en octubre de 2007, las directrices generales propias. Como no podía ser de otra manera, el inicio del proceso se ha encargado al Consejo de Coordinación Universitaria que, a través de sus cuatro subcomisiones, ha sido tradicionalmente responsable del  establecimiento de los planes de estudios universitarios. En dichas subcomisiones participan los rectores de las universidades españolas, los responsables de universidades de las Comunidades Autónomas y hasta 21 expertos designados por el gobierno y el parlamento. Posteriormente, la propuesta será revisada por una comisión de expertos y remitida nuevamente al Consejo de Coordinación Universitaria. Hay que resaltar que el plan de trabajo establecido fue aprobado unánimemente por los miembros del Consejo en diciembre de 2004.

Es evidente que un proceso de esta relevancia requiere, además de ilusión, generosidad, reflexión y sosiego, el mayor grado de acuerdo e implicación de todos: gobierno, comunidades autónomas, rectores, profesores y estudiantes, sin olvidar los agentes sociales y los distintos sectores profesionales. Los plazos establecidos permitirán la adecuada información y el necesario debate para culminar con éxito este proyecto común y la, sin duda, relevante aportación española a la construcción del Espacio Europeo de Educación.

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© 2005 Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset

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