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PRESENTACIÓN: Ortega en Circunstancia
Era difícil resistirse al juego de palabras. En un
sentido bastante lato, la revista internauta que edita la
FOG bien pudiera ser tomada como parte de la "circunstancia",
si no del yo de don José Ortega y Gasset, sí
al menos de su legado: Circunstancia como parte de
la circunstancia orteguiana.
Se edita este número seis en el umbral de un año
que por el azar de las fechas y el paso inexorable del tiempo
-del que gustaba decir Ortega que era un galant' uomo,
por aquello de que pone a cada cual en su sitio- va a ser,
tiene que ser, de obligada ocupación y reflexión
con la obra de Ortega. En efecto, habrán pasado cincuenta
años cuando llegue el 18 de octubre, pues tal día
de 1955 murió nuestro filósofo en Madrid. Las
convenciones culturales casi imponen la celebración
de este tipo de efemérides, pero no todo en ellas es
oportunismo -en el sentido literal de exageración de
la oportunidad- o repaso mecánico de lugares comunes.
A veces, ocurre que la conmemoración saca a flote potencialidades
cuya fuerza venía acumulándose desde hacía
tiempo en pensamientos, lecturas y escrituras que no hallaban
ocasión de manifestarse. Algo así pasó
en el aniversario del nacimiento, en 1983, cuando Ortega era,
especialmente en la cultura universitaria, el ilustre hueco
de una presencia, es decir, una patente ausencia, si dejamos
al margen a un grupo de discípulos que vivieron los
años de transición sin influencia cultural de
relieve.
El centenario cambió algo las cosas, entre ellas, la
creación de esta Fundación. Luego, las modas
fueron menos desfavorables a las ideas de una filosofía
como la orteguiana, tan apegada a la piel de la historia que
siempre reacciona a sus cambios. Cuando las bogas analítico-marxistas
perdieron vigor y dejaron respirar a otras filosofías,
la de Ortega se halló en una excelente situación
para dialogar con algunas de las tendencias ascendentes: fenomenología,
hermenéutica, post-estructuralismo, críticas
de la modernidad, etc. En los años noventa no dejó
de crecer el interés por el pensamiento de Ortega y
esto se reflejó en el número creciente de artículos,
tesis doctorales, libros, cursos de doctorado o presencia
creciente en los curricula universitarios. Una prueba más
que suficiente de esto que venimos contando, la constituye
el buen nivel de las contribuciones a la revista Estudios
orteguianos, que, aparecida en el 2000, alcanza ya su
número 9. Y por si fuera esto poco, a finales del año
pasado la Fundación "José Ortega y Gasset"
ha podido culminar una compleja aventura que involucra lo
financiero, lo informático, y lo intelectual y filológico,
cuyo resultado ha sido la nueva edición de las obras
completas de Ortega. (Véase la nota que el equipo que
las elabora publica en la revista).
Nuestro número pretende contribuir a la reflexión,
estudio, en fin, debate sobre la obra de Ortega. Con algunas
excepciones, la mayoría de las colaboraciones que publicamos
han sido escritas por autores relativamente jóvenes.
El dato es interesante, especialmente si tenemos en cuenta
que se trata de doctores y profesores que, casi estamos tentados
de escribir "por primera vez", han tenido directores
de tesis, profesores, colegas con los que han discutido, analizado
y profundizado en sus lecturas de Ortega. Hace quince años,
el intervalo de tiempo que Ortega adjudica a la influencia
de una generación, esto era impensable.
Agradecemos al comité de redacción de Circunstancia
la confianza que depositaron en nosotros para la elaboración
de este monográfico, así como la libertad ilimitada
y la ayuda prestada en el proceso de su elaboración.
Javier San Martín
José Lasaga
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