1. Los
servicios públicos de empleo en Europa durante
la década de los 90
2. La
intermediación laboral en España en perspectiva comparada
(1980-2000)
3.
Algunas propuestas y líneas de reforma
Bibliografía
1.
Los servicios públicos de empleo en Europa durante la
década de los 90.
Durante la última década los mercados de trabajo europeos
han experimentado un intenso proceso de transformación.
Desde el ámbito de la población demandante de empleo,
fenómenos como la incorporación al trabajo de nuevas
generaciones de jóvenes con mayores niveles formativos,
el crecimiento de la participación de la mujer en el
mercado laboral, y los problemas planteados en el ámbito
familiar por las necesidades de dependencia de más de
una fuente de ingresos, o la intensificación de las
corrientes de inmigración extracomunitaria, han venido
a plantear nuevas exigencias para la política de empleo.
La dinámica de cambio ha afectado también al ámbito de la
empresa. Las exigencias de cualificación derivadas de
una economía basada en nuevos conocimientos, con un
peso creciente de los servicios y un grado de diferenciación
en los productos para el mercado en constante crecimiento,
han alterado las pautas de reclutamiento y formación
de los recursos humanos.
CUADRO 1
Nota: los datos para España solo están disponibles a partir
de 1987.
Fuente: L´emploi en Europe 2002. Comisión Europea
La
influencia de estas transformaciones sobre la estructura
de las relaciones laborales se ha producido a través
de la expansión general de nuevas formas contractuales
en las que el trabajo temporal y a tiempo parcial, aparecían
como respuesta a los requerimientos de flexibilidad
laboral en el seno de las empresas. En el conjunto de
la Unión Europea el volumen de población asalariada
con contrato temporal y a tiempo parcial creció alrededor
del 50% en el periodo 1985-2000, para alcanzar en 2001
a casi la tercera parte del empleo asalariado (Cuadro
1).
En un contexto de insuficiente absorción del desempleo acumulado
en la mayor parte de las economías europeas durante
la década de los setenta y ochenta, el crecimiento de
los niveles de rotación laboral y las necesidades derivadas
de la adaptación de la política de empleo al nuevo escenario,
introdujo importantes tensiones en el funcionamiento
de los servicios de empleo.
GRAFICO
1

Fuente:
L´emploi en Europe 1996 (Comisión Europea) y
SYSDM, Trends nº 26
Aunque
el volumen de colocaciones gestionadas por los operadores
públicos, se ha multiplicado durante el último cuarto
de siglo, el nivel de presencia en los procesos de intermediación
laboral de los servicios públicos de empleo en el ámbito
europeo, medido como proporción de las colocaciones
gestionadas por el sector público respecto del total,
ha ido reduciéndose paulatinamente[1].
No
existe información sistemática y homogénea para el conjunto
de los países europeos y del conjunto de la OCDE. En
muchos casos las cifras sobre vacantes, o las comunicaciones
a los servicios públicos de empleo por parte de los
empleadores, no son estrictamente comparables[2]. No obstante, cabe anotar que el diferencial en términos
nacionales respecto al grado de intermediación pública
es amplio y oscila desde niveles claramente bajos para
los países mediterráneos, Portugal, Italia, Grecia y
España, junto con Irlanda (cuyos niveles de intermediación
pública se sitúan entre el 5 y el 11% del conjunto de
las vacantes) hasta índices de participación de alrededor
del 30% del total de las colocaciones registradas (Reino
Unido, Alemania, Finlandia y Suecia). Los mayores grados
de presencia del sector público corresponden a Austria
(43%) y Holanda, país en el que los servicios públicos
de empleo intermedian 2 de cada 3 vacantes registradas
(Gráfico 1).
Ahora bien, el grado de participación del sector público
en los procesos de intermediación laboral no guarda
necesariamente una relación inversa con la presencia
del sector privado en la cobertura de vacantes laborales.
Pese a las dificultades anteriormente señaladas respecto
a la homogeneidad de los datos recogidos para todos
los países europeos, es posible constatar que la presencia
de operadores privados es relativamente importante en
Alemania, Austria, Finlandia y Reino Unido (países en
los que la participación privada en la cobertura de
vacantes se sitúa alrededor del 5% del total, un nivel
prácticamente similar al registrado en términos reales
por los operadores públicos en los países europeos meridionales),
mientras que en Irlanda el sector privado (7,5 % de
cobertura sobre el total de vacantes) llega a superar
al sector público (5%) en cuota de mercado. Junto a
ello, conviene subrayar el menor nivel de presencia
pública real en el mercado en países con monopolio público
vigente (Italia y Grecia), aunque no conviene hacer
extensivo el argumento para el conjunto porque en países
con alta tasa histórica de intermediación laboral pública,
como Alemania, Suecia o Austria, el monopolio subsistió
hasta mediados de la década de los 90 (Cuadro 2).
Una
buena prueba respecto del origen de los distintos grados
de penetración de los servicios públicos puede obtenerse
mediante la comparación nacional de los datos sobre
el nivel de intermediación pública presentados en el
Cuadro 2 con el número de empleados en los servicios
públicos en proporción al volumen de desempleados (Gráfico
2). Los cinco países con mayor cuota de mercado (Países
Bajos, Austria, Alemania, Suecia y Reino Unido) ocupan,
como razonablemente cabía esperar, cinco de los seis
primeros puestos en la clasificación de los servicios
de empleo en razón del tamaño relativo de su estructura
de recursos humanos respecto de la población desempleada[3]. Dicho de otra forma, la cuota en el mercado de la intermediación
laboral está más directamente vinculada a la dotación
de recursos y tamaño (en relación al nivel de desempleo)
de los servicios públicos de empleo que a la estructura
normativa que regula la participación o no de agentes
privados en el proceso de intermediación laboral.
[^ SUBIR]
CUADRO
2.
|
VACANTES GESTIONADAS
POR EL SECTOR PUBLICO EN LOS ESTADOS MIEMBROS
DE LA UE (1994/1995)
|
|
País
|
Vacantes gestionadas
(% sobre el total de vacantes)
|
|
Sector Público
|
Sector Privado
|
|
Irlanda
|
5,0
|
7,5
|
|
Italia
|
7,5
|
|
|
Grecia
|
8,5
|
|
|
Portugal
|
10,4
|
|
|
España
|
11,6
|
|
|
Finlandia
|
23,0
|
5,0
|
|
Reino Unido
|
33,3
|
5,0
|
|
Suecia
|
35,1
|
|
|
Alemania
|
37,7
|
4,1
|
|
Austria
|
43,0
|
5,6
|
|
Países Bajos
|
63,0
|
|
|
Sin datos de Bélgica, Dinamarca, Francia y Luxemburgo
Fuente: L´emploi en Europe 1996
(Comisión Europea) y SYSDM, Trends nº 26.
|
En
este nuevo escenario, la incorporación al mercado de
servicios de intermediación de nuevos operadores y proveedores
aparece como respuesta a la existencia de nuevas necesidades
insuficientemente cubiertas por los servicios públicos
de empleo en la práctica totalidad de los mercados de
trabajo nacionales. En el ámbito de los servicios de
selección y contratación de personal de dirección y
trabajo especialmente cualificado, en el terreno de
la recolocación de los trabajadores afectados por procesos
de reestructuración empresarial o en la cobertura de
necesidades de trabajo temporal, los nuevos operadores
privados han desempeñado durante la última década un
papel de creciente protagonismo en la intermediación
laboral. A mediados de la década de los noventa, en
el seno de la Unión Europea, sólo Grecia e Italia mantenían
restricciones legales al funcionamiento de empresas
de trabajo temporal y de servicios de colocación gestionados
por entidades privadas sin ánimo de lucro. Asimismo
en solo seis países de la Unión Europea existían prohibiciones
al desarrollo de servicios privados de colocación con
ánimo de lucro, frente los 11 que los prohibían al comienzo
de la década[4]
GRAFICO 2

Fuente:
L´emploi en Europe 1996 (Comisión Europea) y
SYSDM, Trends nº 26
[^
SUBIR]
2.
La intermediación laboral en España en perspectiva comparada
(1980-2000).
El
caso español responde bien a esta pauta general de comportamiento
en el ámbito europeo[5]. Durante el cuarto de siglo transcurrido desde la creación
del INEM, el volumen de colocaciones gestionadas por
el servicio público de empleo se ha multiplicado por
10 y, sin embargo, en un contexto de intenso crecimiento
del desempleo y de la rotación laboral -y de enorme
expansión del trabajo atípico de carácter temporal-
el índice de intermediación pública se ha reducido paulatinamente,
desde el nivel próximo al 30% característico del periodo
1978-1980 hasta un nivel aproximado del 15% durante
el año 2002[6] (Cuadro 3).
CUADRO
3
|
OFERTAS DE
EMPLEO GESTIONADAS POR EL INEM
(1978-2002)
|
|
Periodo
|
Colocaciones
comunicadas
A
|
Colocaciones
gestionadas
B
|
Colocaciones
Total
C
|
B/C
(%)
|
|
1978
|
1.025.886
|
285.831
|
1.311.717
|
21,8
|
|
1979
|
1.102.009
|
454.642
|
1.556.651
|
29,2
|
|
1980
|
1.322.913
|
585.769
|
1.908.682
|
30,7
|
|
1985
|
2.101.234
|
470.225
|
2.571.459
|
18,3
|
|
1990
|
4.652.445
|
506.177
|
5.158.845
|
9,8
|
|
1995
|
6.686.216
|
875.683
|
7.561.899
|
11,6
|
|
2000
|
11.293.300
|
2.332.200
|
13.625.500
|
17,1
|
|
2001
|
11.267.900
|
2.329.500
|
13.597.400
|
17,1
|
|
2002
|
11.481.300
|
2.256.000
|
13.737.300
|
16,4
|
Fuente:
Boletín de Estadísticas Laborales (MTAS) e INEM.
Como
es sabido, desde 1978 hasta 1994 el servicio público
de empleo español, el INEM, desarrolló el conjunto de
funciones legalmente asignadas -colocación y gestión
de empleo, políticas activas de fomento del empleo,
formación ocupacional y protección a los desempleados-
con carácter de servicio gratuito, en régimen de monopolio
y actuación centralizada.
A
partir de 1994, las reformas laborales abordadas introdujeron
un conjunto de modificaciones en la organización de
los servicios de empleo que afectaban de forma relevante
a los procedimientos de intermediación laboral. Se procedió,
en primer lugar, a la ruptura legal del monopolio del
INEM en materia de colocación, permitiendo la participación
y la colaboración en la gestión de nuevos actores en
forma de instituciones públicas o privadas sin ánimo
de lucro[7]. Entre las medidas entonces adoptadas figuran también
la eliminación de la obligación del empresario de presentar
oferta nominativa de empleo en el INEM (sustituida por
la comunicación de la oferta a la oficina de empleo
correspondiente) y la legalización de las Empresas de
Trabajo Temporal[8].
Aunque
este conjunto de modificaciones no ha producido, al
igual que en la mayoría de los estados europeos, cambios
sustanciales en el funcionamiento de los mercados laborales
y la contribución a la cobertura de vacantes por parte
de las nuevas entidades participantes, ahora con plenas
posibilidades legales de funcionamiento, sigue siendo
limitada[9], el desarrollo de las empresas de trabajo temporal en
España ha sido significativo en cuanto a la dimensión
comparada de los servicios realizados (Cuadro 4).
CUADRO
4
|
EMPRESAS DE
TRABAJO TEMPORAL
(Cesiones
de trabajadores y número de contratos)
|
|
Periodo
|
Nº de ETT
|
Cesiones de
trabajadores
|
Contratos
de puesta a disposición Total
|
|
1995
|
316
|
301.344
|
378.739
|
|
1996
|
399
|
622.709
|
809.139
|
|
1997
|
428
|
951.641
|
1.309.021
|
|
1998
|
435
|
1.265.056
|
1.803.547
|
|
1999
|
410
|
1.418.844
|
2.002.039
|
|
2000
|
364
|
1.362.208
|
2.005.132
|
|
2001
|
346
|
1.334.405
|
1.901.352
|
|
2002
|
335
|
1.314.582
|
1.849.453
|
Fuente:
Boletín de Estadísticas Laborales (MTAS) e INEM.
Tras un periodo de intenso crecimiento (1994-1998), que
permitió alcanzar en solo cuatro años un volumen de
contratos de puesta a disposición superior a la cifra
de 2 millones anuales, las empresas de trabajo temporal
han logrado estabilizar su cuota de presencia en un
nivel relativamente importante.
Es
cierto que durante los últimos años, como consecuencia
de los cambios realizados en las condiciones retributivas
de los trabajadores contratados y otras modificaciones
legales abordadas en 1999[10], el volumen de contratación ha dejado de crecer e incluso
se observa una cierta tendencia a la reducción, patente
incluso con anterioridad al cambio cíclico en la evolución
del empleo registrado durante 2002. Sin embargo, conviene
subrayar que la magnitud anual de los contratos realizados
por las empresas de trabajo temporal es muy similar
al volumen de contratación gestionada por el servicio
público de empleo y sería superior si las colocaciones
gestionadas por el servicio público fueran depuradas
de las contrataciones realizadas en el marco de ciertas
políticas de fomento del empleo. Este proceso de equiparación
de la participación real de las ETT[11] en el ámbito de la gestión de la contratación, respecto
del nivel alcanzado por los servicios públicos de empleo,
se ha producido en apenas un lustro de funcionamiento.
Aquí radica una de las claves para evaluar las características
e implicaciones futuras del régimen legal de la intermediación
laboral en España y del papel a desempeñar por la iniciativa
privada y los servicios públicos de empleo (Cuadros
3 y 4). [^
SUBIR]
CUADRO
5
|
TRANSFERENCIAS
A LAS COMUNIDADES AUTONOMAS DE POLÍTICAS ACTIVAS
Y SERVICOS DE EMPLEO (año de traspaso de competencias)
|
|
Comunidad
|
Formación
Profesional Ocupacional
|
Programas
de apoyo al empleo
|
Servicios
de empleo
|
|
Andalucía
|
1993
|
1984
|
2003
|
|
Aragón
|
1998
|
1995
|
2002
|
|
Asturias
|
1999
|
2000
|
2001
|
|
Canarias
|
1994
|
1985
|
1999/2001
|
|
Cantabria
|
1999
|
1996
|
2001
|
|
Castilla La Mancha
|
1998
|
1995
|
2002
|
|
Castilla y León
|
1999
|
1995
|
2001
|
|
Cataluña
|
1991
|
1991
|
1997/1999
|
|
Ceuta
|
|
|
|
|
Comunidad Valenciana
|
1992
|
1985
|
1998
|
|
Extremadura
|
1997
|
1995
|
2001
|
|
Galicia
|
1993
|
1984
|
1997/1999
|
|
Islas Baleares
|
1998
|
1996
|
2001
|
|
La Rioja
|
1999
|
1995
|
2001
|
|
Madrid
|
1998
|
1995
|
2000/2002
|
|
Melilla
|
|
|
|
|
Murcia
|
2001
|
1995
|
2003
|
|
Navarra
|
1997/2001
|
| |