CIRCUNSTANCIA - Revista de Ciencias Sociales del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset
Madrid (España) - Revista Electrónica Cuatrimestral - ISSN 1696-1277
Año I - Número 2 - Septiembre 2003
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MINERO SIDERÚRGICA DE PONFERRADA (1918-2002). BREVE HISTORIA DE UNA EMPRESA MINERA.

Josefa Vega Crespo

1. INTRODUCCIÓN
2. NACIMIENTO DE LA EMPRESA
3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA
4. IMPACTO DEMOGRÁFICO Y ECONÓMICO
NOTAS
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.


1. INTRODUCCIÓN.

         Hace ya varios años que la minería del carbón española vive inmersa en un continuo proceso de reestructuración que ha restado numerosas unidades productivas al sector y ha derivado en la destrucción de un gran número de puestos de trabajo, sin que todo ello haya servido para evitar que la supervivencia de la mayoría de las empresas siga condicionada a las ayudas públicas. Es por tanto, un sector muy cuestionado, cuyo futuro está ligado a la política europea en relación con el mantenimiento de dichas ayudas.

Sin embargo, las dificultades de las últimas décadas y el incierto horizonte que aún se dibuja para esta actividad no deben ensombrecer el importante papel que el sector carbonero ha jugado históricamente en el desarrollo industrial y económico del país: por un lado, el carbón fue el combustible que movió las máquinas en las primeras fases del proceso de industrialización, el que aseguró el abastecimiento energético cuando la economía española estaba cerrada al exterior o el que ayudó a amortiguar la subida de los precios de la energía cuando, ya en fechas más recientes, se dispararon las cotizaciones de los combustibles importados; por otro, la actividad que las empresas mineras generaron a su alrededor, tanto en términos de empleo y producción directa, como a través de sus efectos de arrastre sobre otros sectores, tuvo igualmente una importancia trascendental para el desarrollo de determinadas zonas del país.

 El objetivo del presente trabajo es, precisamente, contribuir al mejor conocimiento de la historia de una de esas empresas, Minero Siderúrgica de Ponferrada (en adelante MSP), sabiendo que se trata de la que durante las últimas ocho décadas ha sido la mayor compañía carbonera privada del país y la segunda del sector, por detrás de HUNOSA.

Nacida en el año 1918 y ubicada en la cuenca minera de Villablino, al norte de la provincia de León, la historia de MSP es parte fundamental de la historia del sector carbonero español, a cuya producción todavía contribuye con un 12 por 100 del total, dando empleo a un 9 por 100 de sus trabajadore [1]. Esa importancia, aún más reseñable en los datos de producción y plantilla de otras épocas, cuando llegó a tener una nómina de casi 6.000 trabajadores, la hacen merecedora de un lugar muy destacado en la historia empresarial española. [^ SUBIR]

2. NACIMIENTO DE LA EMPRESA.

         La creación de MSP supuso la materialización de las varias ideas y proyectos que desde principios del siglo XX habían ido surgiendo para hacer factible la explotación de la cuenca minera de Villablino. Esta cuenca, localizada en la zona noroeste de León, fue una de las últimas de la provincia en ser objeto de una explotación sistemática[2]. Las enormes dificultades del terreno y, por tanto, los elevados costes en que había que incurrir para trasladar el mineral a los puntos de destino, dieron al traste con la mayoría de las iniciativas que intentaron ponerse en marcha.

La vía para sacar al mercado los carbones de la cuenca era la estación que el Ferrocarril del Norte tenía en la localidad de Ponferrada, a 60 kilómetros de Villablino, núcleo central de la misma (Mapa 1). Pero la ausencia de infraestructuras de transporte adecuadas obligaba a desplazar el carbón en carros arrastrados por animales, lo que imposibilitaba la explotación a gran escala de la cuenca y mermaba la rentabilidad de las escasas pequeñas empresas que, hasta la creación de la que nos ocupa, se habían aventurado a extraer carbón de las minas de Villablino. El desarrollo de las infraestructuras necesarias para dar salida al mineral de esta cuenca exigía un desembolso al que ninguna empresa pequeña podía hacer frente. Sí estaba, en cambio, al alcance de una firma como MSP. De hecho, el proyecto del que surgió la compañía llevaba implícita la idea de  Lazúrtegui  y Revilla, difundida algunos años antes, de crear una línea férrea entre Villablino y Ponferrada[3], que permitiera sacar el carbón de la cuenca y, por tanto, facilitara su explotación a gran escala.
MAPA 1.- PLANO DEL COTO WAGNER Y LA CUENCA HULLERA DE VILLABLIONO.

Fuente: MSP

En cuanto al origen de la empresa, MSP fue uno de los frutos de las inversiones de los grandes capitalistas y financieros de la época, fundamentalmente banqueros y empresarios siderúrgicos que antes y, sobre todo, después de estallar la guerra habían acumulado grandes fortunas con sus negocios en un sector, la minería del carbón, que en aquel momento se consideraba estratégico para la economía nacional y que, dados los problemas de abastecimiento energético que afrontaba el país en los años de la contienda europea, prometía grandes beneficios, a la vez que aseguraba el suministro de combustible a las fábricas siderúrgicas de las que algunos de aquellos capitalistas eran propietarios. Así, se puede decir que, la amplitud del mercado, por una parte, y la abundancia de capital, por otra, jugaron un papel decisivo en la creación de MSP. Sin embargo, y según lo que se ha dicho anteriormente, el principal factor que impulsó su nacimiento no fue ninguno de los dos anteriores, sino el inicio de las obras de la referida línea férrea entre la localidad en la que se ubicaba el coto hullero (Villablino) y aquella otra donde se situaba la estación de ferrocarril más próxima (Ponferrada), línea cuya explotación fue concedida a uno de los socios fundadores de MSP, D. Pedro Ortiz y Muriel, con la condición de que fuera de utilidad pública, sirviendo al tráfico de viajeros y mercancías ajenas. Dicha concesión fue posteriormente cedida a MSP[4] que, como consecuencia, quedó subrogada en todos los derechos y obligaciones de D. Pedro Ortiz y Muriel relacionados con el ferrocarril de referencia.

El día 31 de octubre de 1918 siete grandes personalidades del mundo empresarial de la época, D. José Luis de Ussía y Cubas (conde de los Gaitanes), D. José Luis de Villabaso y Gorrita, D. Francisco de Ussía y Cubas (marqués de Aldama), D. Francisco Arana Lupardo, D. Juan Manuel Landaluce, D. José Ortiz y Muriel y D. Pedro Ortiz y Muriel fundaron MSP con un capital inicial de 30 millones de pesetas, una cifra muy por encima de las que eran habituales en las empresas mineras de aquella época. Todos ellos, como los que un año después se incorporaron al Consejo, formaban parte de la gran aristocracia económica y financiera[5] española, de manera que desde el primer momento MSP estuvo estrechamente vinculada, a través de consejeros comunes, a algunos de los grandes bancos y a las más importante compañías mineras (Coto Tauler, Coto Musel), siderúrgicas (Basconia, Basauri), de ferrocarriles (MZA) y eléctricas (Hidroeléctrica Española, CHADE o Cooperativa Electra-Madrid, entre otras) del país.

Aunque después sufrió numerosos cambios, hasta la década de 1980 su Consejo de Administración estuvo siempre comandado por las familias Ussía, Villalonga y Botín, y, por tanto, estrechamente relacionado con los Bancos Santander y Central. El Gráfico 1 refleja las conexiones de MSP con la banca a través de consejeros comunes en 1920 y 1960.

Por lo demás, el proyecto de los fundadores de la empresa iba más allá del deseo de aprovechar la coyuntura favorable del sector carbonero para hacer negocio con las actividades extractivas. El plan del que surgieron los objetivos que recogen los primeros Estatutos de la compañía era el de explotar las minas de carbón de Villablino y, a la vez, las de hierro que también habían adquirido en las proximidades de Ponferrada (el denominado Coto Wagner –Mapa 1–), para con el combustible y el mineral extraído alimentar una factoría siderúrgica en Ponferrada y hacer realidad la famosa idea de Lazúrtegui de convertir al Bierzo en “una nueva Vizcaya”[6].    

La premura con la que, acuciados por los requerimientos de un Gobierno que buscaba como fuera el modo de asegurar el abastecimiento energético del país, los fundadores de la empresa tuvieron que poner en explotación las minas del carbón, hizo que de partida MSP se limitara a explotar los yacimientos de Villablino, dejando para más tarde la construcción de los Altos Hornos. Después, la incorporación de nuevos empresarios siderúrgicos al Consejo de Administración de la empresa y el cambio de coyuntura que supuso el fin de la contienda europea llevaron a sus gestores a replantearse las posibilidades que en aquella zona (excesivamente alejada del litoral) y en aquel momento tenía el negocio siderúrgico, decidiendo finalmente aplazarlo para un momento futuro que luego nunca llegó. [^ SUBIR]

3. EVOLUCIÓN HISTÓRICA.          

Desestimado el proyecto siderúrgico y centrada en las actividades extractivas, las cuatro décadas siguientes (es decir, el periodo que va de 1920 a 1960) configuraron a Minero Siderúrgica de Ponferrada como una de las grandes compañías mineras del país.

        

Después de unos años iniciales marcados por los altibajos en los resultados, como consecuencia del cambio de coyuntura y las numerosas y cuantiosas inversiones en que hubo que incurrir para completar el establecimiento inicial, desde el final de la Guerra Civil y hasta los primeros años sesenta, MSP logró ir conformando un gran coto hullero y un destacable complejo industrial integrado por el ferrocarril, dos fábricas de aglomerados y dos centrales térmicas, una en Villablino y otra en Ponferrada, negocios a los que en las décadas de 1940 y 1950 vinieron a sumarse el inicio de la actividad en las minas Wagner de mineral de hierro y la apertura de una filial para distribuir carbones en el mercado madrileño (Distribuidora de Carbones S.A.). Un abanico de actividades que los gestores de la empresa habían decidido emprender buscando la integración vertical hacia atrás en la producción, como modo de ahorrar costes, y hacia adelante en la distribución, con el objetivo de asegurarse el mercado. Así, el hecho de disponer de un ferrocarril propio garantizaba el transporte de carbón a precios competitivos. Las centrales eléctricas, por su parte, suministraban la energía necesaria para la explotación de las minas de hierro y el funcionamiento del resto de instalaciones de la empresa; y las fábricas de aglomerados, además de aprovechar los menudos de carbón, proporcionaban combustible al ferrocarril y las centrales eléctricas.

En el marco de una fuerte protección estatal, desde el final de la guerra civil y durante toda la etapa autárquica el extraordinario auge que experimentó la actividad extractiva (Gráfico 3) y la explotación del conjunto de su complejo productivo reportaron a MSP abundantes beneficios que, como se puede ver, situaron su rentabilidad en niveles muy elevados y la convirtieron en una empresa de gran solvencia (Gráfico 4). En 1960 MSP explotaba un coto hullero al que en los años anteriores se habían ido incorporando multitud de nuevas minas, su producción carbonera superaba el millón de toneladas, en tanto que la de hierro se aproximaba a las 600.000 y su plantilla rondaba los 4.000 trabajadores, frente a los aproximadamente 1.300 que tenía al concluir la guerra civil. Y a todo esto hay que sumar los ingresos obtenidos por la distribución a otras empresas de una parte de la energía generada en sus centrales térmicas y el tráfico de viajeros y mercancías ajenas por el ferrocarril Ponferrada-Villablino.

Se puede decir, por tanto, que aunque el negocio ya había empezado a generar beneficios en los años anteriores, su verdadera etapa dorada la vivió MSP al amparo de la política proteccionista y las ayudas públicas del periodo autárquico. Un auge al que también contribuyó la importante ampliación del mercado a que dio lugar la instalación en las proximidades de Ponferrada de una nueva central térmica, propiedad de ENDESA, con una elevada cifra de consumo de carbones.

         Pero, lamentablemente, ese ciclo expansivo empezó a agotarse en los primeros años sesenta, en que la empresa inició un declive del que ya no logró recuperarse más que en momentos puntuales, como sucedió por ejemplo en los años que siguieron a los dos impactos petrolíferos habidos en la década de 1970. Y, todo ello porque, a la vez que su actividad carbonera sufría los efectos de la apertura exterior y la relajación de la política proteccionista, el resto del edificio productivo de la empresa se iba también derrumbando: las primeras en sucumbir fueron las centrales eléctricas, y más en concreto la de Ponferrada, que era, de las dos, la que se explotaba con fines comerciales. Esta central, en aquel momento ya muy obsoleta, no pudo hacer frente a la competencia de los nuevos grupos térmicos que desde 1950 ENDESA había empezado a instalar en las proximidades de Ponferrada y, como consecuencia, cesó su actividad en 1971; por otro lado, el avance del transporte por carretera trajo también consigo una notable pérdida de dinamismo del ferrocarril cuyo tráfico quedó desde 1980 limitado al transporte de mercancías, una vez clausurada la línea de viajeros.

         Como corolario de todo lo anterior, desde principios de los años setenta se produjo asimismo una notable y paulatina disminución del volumen de producción de las fábricas de aglomerados, que finalmente cerraron en los primeros años de la década de 1980 en que el ferrocarril Ponferrada-Villablino dejó de consumir carbón y, como consecuencia, desapareció la demanda de su principal cliente. Y, por si todo esto fuera poco, la crisis que durante esos años vivió la minería del hierro española obligó también a paralizar la actividad en las minas Wagner.

         A pesar de todo ello, como se puede observar, el volumen de negocio de la empresa volovió a crecer de manera muy notable al finalizar la década de 1970 y aumentaron también el activo, la producción y la plantilla (Gráficos 3 y 4). Esto que parece una contradicción con lo que se ha dicho anteriormente sobre la marcha de la empresa, encuentra explicación en la fusión de MSP con la compañía minera asturiana  Felgueroso S.A., a la que absorbió en el año 1967, pasando como consecuencia su yacimiento minero (la famosa mina La Camocha), junto con el resto de su patrimonio  a formar parte del balance de MSP y su plantilla a engrosar la de esta última empresa.

Lo que, en todo caso es evidente es que si bien la fusión supuso una significativa ampliación del negocio, no impidió que continuara el deterioro de los resultados. Por el contrario, la explotación de La Camocha, con unos costes de extracción mucho más elevados que los de las tradicionales minas de Villablino[7], fue desde el principio un lastre añadido para la empresa. De hecho, sólo el deseo de ampliar el mercado de sus carbones a la siderurgia asturiana permite entender que MSP absorbiera a la empresa Felgueroso, S.A. justo en el momento en que muchas otras compañías carboneras reducían actividad o cerraban y se nacionalizaba la minería asturiana para evitar la destrucción masiva de puestos de trabajo.

Por tanto, y en definitiva, la apertura exterior, la relajación de la política proteccionista, la modernización económica general y de los medios de transporte en particular, la obsolescencia de muchas de las instalaciones de la empresa, la carestía de los salarios de una plantilla excesivamente abultada y, sin duda, una inadecuada política financiera, que llevó a mantener en muchos momentos una solvencia excesivamente elevada, sacrificando recursos que se hubieran podido invertir en la modernización de las minas y a seguir repartiendo dividendos cuando ya los beneficios se alternaban con las pérdidas, son algunos de los más importantes factores que explican el inicio de un declive que empujó a la banca a vender sus participaciones en la empresa y que, como se puede apreciar en el gráfico, se agudizó desde la segunda mitad de la década de 1970 en que, con la acumulación de pérdidas, el endeudamiento creció de manera espectacular, desembocando todo ello en una situación de insolvencia. Llegados a ese punto, ni la escisión jurídica de La Camocha, efectiva desde 1991, ni los diversos planes que, con el apoyo público, se pusieron en marcha para reestructurar y sanear la empresa pudieron evitar que en 1993 MSP fuera finalmente declarada en quiebra.

Debido al enorme coste social y económico que la liquidación de la empresa hubiera tenido para la zona en la que operaba, los diferentes agentes implicados (trabajadores, entidades financieras, Seguridad Social...) se volcaron en la negociación de un plan de viabilidad y un convenio de acreedores que hicieran posible la salida de esta situación, a la vez que, excepcionalmente, el juez permitió que la quiebra fuera con continuidad sin que en ningún momento hubiera paralización de los trabajos.

Así, en junio de 1994, después de firmarse el convenio de acreedores, el juez dictó finalmente el auto de levantamiento de la quiebra lo que hizo posible poner en marcha el plan de viabilidad que, a través de una operación acordeón, con reducción inmediata del capital y posterior ampliación del mismo, tenía por objeto reflotar de nuevo la empresa. La necesidad de capitalizar la compañía abrió la puerta a nuevos accionistas, lo que llevó a que, después de invertir 2.500 millones de pesetas, el empresario minero leonés D. Victorino Alonso García se hiciera con el control de la misma.

Con el respaldo de las ayudas públicas concedidas para financiar el plan de viabilidad, más las que, como las demás empresas recibe en el marco del plan del carbón[8], el nuevo grupo inversor ha logrado durante estos años saldar las deudas heredadas de la quiebra y, después de sucesivos ajustes en la plantilla[9], colocar de nuevo a la empresa en la senda de los beneficios con una rentabilidad y una solvencia perfectamente equiparables a las de las compañías más rentables del sector (véase Vega Crespo, 2003, p. 308). A pesar de ello y, como se decía en la introducción, su futuro, igual que el de las demás empresas carboneras sigue estando ligado al de las ayudas públicas que, por otra parte, han condicionando sus ciclos y han sido factor clave del comportamiento de sus resultados a lo largo de toda su existencia.
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4. IMPACTO DEMOGRÁFICO Y ECONÓMICO.

         Como es fácil imaginar, la actividad de una empresa que empezó operando con una plantilla de alrededor de 1.000 trabajadores, que en 1960 rondaba los 4.000 y que, todavía hoy, después de sucesivos ajustes laborales, supera el millar de obreros, ha tenido un enorme impacto en la demografía y la economía de las zonas en las que ha centrado su negocio, fundamentalmente el municipio de Villablino y, en general, todo el valle del río Sil (ver Mapa 1), donde se ubican sus minas de carbón y Ponferrada, que a lo largo del siglo ha albergado diversas instalaciones de la empresa y ha actuado como principal centro de consumo y distribución de sus carbones.

         Por lo que se refiere, en primer lugar, a los cambios generados por la empresa en la demografía de las zonas en las que ha tenido mayor presencia, los datos son bien ilustrativos al respecto (Gráfico 5): el municipio de Villablino que al finalizar la primera década del siglo XX tenía apenas 3.000 habitantes a la altura de 1930 se aproximaba a los 7.000 y en 1960 contaba con un censo casi cinco veces mayor que el de 1910, una trayectoria que contrasta claramente con la de la población leonesa y española.

Evolución similar se observa en el municipio de Ponferrada que, gracias a las nuevas oportunidades de empleo que brindó MSP y sus efectos de arrastre sobre otras actividades, entre 1910 y 1960 vio multiplicarse por cinco el número de sus habitantes. Bien es cierto que, en este caso el impulso no sólo se debió a los puestos de trabajo creados por MSP sino también a los efectos de arrastre ejercidos por las empresas que fueron surgiendo en la limítrofe cuenca minera de El Bierzo, cuyos carbones, como los del Sil, confluían hacia Ponferrada, y al propio efecto de atracción ejercido por un núcleo que al ser el mayor de toda la zona ofrecía más oportunidades laborales y contaba con una más amplia gama de servicios administrativos, educacionales, sanitarios o de ocio que los de su entorno. Esto permite explicar también que la población de Ponferrada haya seguido creciendo en las últimas décadas, cuando ya la minería del carbón estaba en declive.

Por el contrario, la evolución poblacional de Villablino es el fiel reflejo de la trayectoria seguida por la empresa, de manera que las etapas de mayor auge son, de un lado, los primeros años veinte, que contemplan el establecimiento de la misma y, de otro, el periodo autárquico, época dorada para la minería del carbón en general y para MSP en particular.  A partir de entonces la población del municipio registra un claro estancamiento, que se convierte en retroceso en la última década del siglo en que la plantilla de la empresa sufre un recorte de casi un 60 por 100[10].

Pero, tanto o más importante que los cambios demográficos inducidos por la empresa ha sido su impacto económico en las zonas en las que ha centrado sus actividades y, en general, en toda la provincia. Así, la instalación de MSP transformó radicalmente la estructura económica de la zona de Villablino que si al finalizar el siglo XIX tenía al 90 por 100 de sus activos ocupados en tareas agrícolas y ganaderas, a la altura de 1960 era ya una economía fundamentalmente industrial, con casi un 70 por 100 de sus trabajadores empleados en labores mineras (Cuadro 1); una situación que se ha mantenido hasta la actualidad pues, a pesar de la crisis que ha vivido en las últimas décadas, la minería del carbón sigue siendo con diferencia la actividad más importante del municipio y la que, a la vez, permite el mantenimiento de un gran número de empleos indirectos en otros sectores industriales y de servicios.

En idéntica dirección ha evolucionado la estructura económica de Ponferrada (Cuadro 1), con la salvedad de que aquí la pérdida de peso de la agricultura se explica tanto por el avance de las actividades mineras como por el auge del sector terciario, al tratarse del núcleo que centraliza los servicios administrativos, financieros, educacionales, de transportes, etc., de toda la zona circundante. En todo caso, y al igual que en Villablino, desde 1960 la minería del carbón ha sido el principal motor de la economía ponferradina, tirando de otras actividades industriales como el sector termoeléctrico y el sector servicios en su conjunto. Las minas de carbón, el ferrocarril minero, las varias instalaciones de MSP en Ponferrada y la nueva central térmica que atraída por el florecimiento de la minería en las cuencas de El Bierzo y Sil se instaló en Ponferrada atrajeron, como ya se ha dicho anteriormente, un gran número de pobladores hacia este municipio, provocando como consecuencia cambios muy importantes en su estructura económica.

En definitiva, y para finalizar, la instalación de MSP ha tenido importantísimos efectos de arrastre sobre la economía del noroeste leonés y, por extensión, del conjunto de la provincia, en cuyo proceso de industrialización esta empresa ha jugado un papel decisivo. Todavía hoy, cuando su plantilla apenas supera los mil trabajadores, MSP sigue generando más del 4,5 por 100 del VAB industrial leonés y un 3,5 por 100 del empleo en este sector[11], lo que hace incuestionable su papel en el presente y, evidentemente, también en el futuro de la economía leonesa. [^ SUBIR]



NOTAS:

[1] Porcentajes calculados con datos de Vega Crespo (2003, pp. 330 y ss.) y Estadística Minera de España  (2000), sin incluir el lignito.

[2] A la altura de 1910 la explotación de esta cuenca todavía se limitaba a los carbones de afloramiento (Ministerio de Industria, 1960, p. 18).

[3] Puesto que ambos tenían intereses en la minería leonesa, tanto Lazúrtegui, propietario de las minas Wagner de mineral de hierro (que luego adquirió MSP), como Revilla, por entonces ingeniero jefe del distrito minero de León,  habían hecho cálculos sobre el coste de esta infraestructura que, teniendo en cuenta la riqueza que ayudaría a generar, los dos encontraban rentable (Revilla, 1906, pp. 233 y 246-271).

[4] La cesión se hizo por un periodo de ochenta años, concluido el cual ha sido renovada por otros cincuenta. De esta manera, la línea, que ahora es titularidad de la Junta de Castilla y León, sigue estando en la actualidad al servicio de MSP.

[5] La mayoría de los miembros de los primeros Consejos de Administración de MSP aparecen incluidos en la lista de los 100 mayores capitalistas de la época difundida por Roldán y García Delgado (1973), Tomo II, pp. 383-415. Son los casos de D. José Luis y D. Francisco Ussía y Cubas, D. Vicente Llaguno, D. Juan Manuel Landaluce y D. José María Martínez de las Rivas, entre otros.

[6] Lazúrtegui que, como se ha dicho antes, era el anterior propietario del Coto Wagner, se mostraba convencido de que, por sus disponibilidades de hierro y carbón, la zona de El Bierzo-Villablino cumplía todas las condiciones para especializarse en el negocio siderúrgico y convertirse así en una nueva Vizcaya (Lazúrtegui, 1914, p. 9).

[7] Debido a las dificultades geológicas del terreno y la mayor carestía de los salarios de los mineros asturianos, los costes de explotación de esta mina se situaron desde el primer momento en niveles muy por encima de los correspondientes en las minas leonesas (véase Vega Crespo, 2003, pp. 369-370)

[8] El “Plan 1998-2005 de la minería del carbón y el desarrollo alternativo de las comarcas mineras” (más conocido como Plan del Carbón) firmado en 1997 por el Ministerio de Industria y las Centrales Sindicales mayoritarias es el documento en el que se recogen las principales directrices de la política comunitaria y nacional respecto al carbón español: evolución de la producción, el empleo, las ayudas públicas, etc. Para un mayor detalle véase Revista Asturiana de Economía, 1997.

[9] Dichos ajustes se han hecho mediante prejubilaciones y jubilaciones anticipadas.

[10] Entre los años 1991 y 2002 la plantilla de MSP ha pasado de 2.800 a 1.100 trabajadores (Minero Siderúrgica de Ponferrada, Memoria Anual, 1991 y 2002)

[11] Calculado con datos de MSP (2001) e INE.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

-Estadística Minera de España (2000).

-Intituto Nacional de Estadística: Censo de Población de España, varios años.

-Junta de Castilla y León (2000): Anuario Estadístico de Castilla y León 2000.

-Lazúrtegui, J. (1914): Una nueva Vizcaya corregida y aumentada en el Noroeste de España. Carta abierta a D. Ramón Bustelo (diputado por Ribadeo), Bilbao, Impresión de José A. de Lerchundi.

-Minero Siderúrgica de Ponferrada: Memoria Anual (varios años)

-Ministerio de Industria (1960): Monografía sobre la minería del carbón, Madrid.

-Revilla, J. (1906): La riqueza minera de la provincia de León. Su descripción industrial y estudio de las soluciones para explotarla, Madrid, Imprenta Alemana.

-Revista Asturiana de Economía (1997): “Plan 1998-2005 de la minería del carbón y plan de desarrollo alternativo de las comarcas mineras”, nº 10, 295-314.

-Roldán, S. y García Delgado, J. L. -con la colaboración de J. Muñoz- (1973): La formación de la sociedad capitalista en España, 1914-1920, Madrid, Fundación FIES de las Cajas de Ahorros.

-Vega Crespo, J. (2003): Minero Siderúrgica de Ponferrada 1918-2010. Historia y futuro de la minería leonesa, Madrid, LID Editorial Empresarial.

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