1. Los estudios sobre el valor de la lengua para los
inmigrantes
2. Las migraciones
de y hacia las zonas hispanas
3. El estudio del
valor de la lengua para los inmigrantes en España
4. Conclusión
Referencias
biliográficas.
Las migraciones
son uno de los principales medios por los que el valor de una lengua se
acrecienta o se reduce. La economía y la sociología de la lengua suelen
analizar la relación entre migraciones y valor de la lengua en variados
escenarios, de los cuales los más
importantes son, por un lado, la influencia de la comunidad lingüística sobre
la dirección de los flujos migratorios y, por otro lado, la relación entre las
características lingüísticas de los inmigrantes y sus logros en el mercado de
trabajo. Este articulo se centra en este segundo escenario y ofrece, en primer
lugar, una rápido balance de los estudios sobre el tema ; en segundo lugar, se describen las tendencias recientes de la
inmigración internacional y su impacto, como origen o como destino, en las
áreas hispanas; y finalmente, se ofrecen unos primeros resultados descriptivos sobre el valor
de la lengua para los inmigrantes en España.
1. Los estudios sobre el valor de la lengua para los
inmigrantes
La relación entre las competencias lingüísticas de los inmigrantes y sus
logros en el mercado de trabajo ha constituido uno de los más habituales
temas de interés para la economía de la lengua en las dos o tres últimas
décadas. Como ha señalado Grin (2003), esa investigación se ha repartido entre
cuatro focos predominantes de interés, correspondientes a las situaciones más
típicas de contacto o competencia entre lenguas ocasionadas por la inmigración:
a) la discriminación atribuible a la pertenencia de un individuo a una
comunidad lingüística, la de su primera lengua;
b) el
valor del conocimiento de una segunda lengua, cuando ésta es
demográficamente dominante en un territorio, cuya situación más típica es la de
los inmigrantes que no comparten la comunidad lingüística del territorio de
destino;
c) el
valor del conocimiento de un lengua extranjera, o de una segunda
lengua, cuando ésta no es demográficamente dominante en el territorio
considerado, cuyos casos más habituales son, por un lado, los de las personas
residentes de un país (por ej., Francia) que adquieren el conocimiento de una
lengua extranjera (por ej., el español) y, por otro lado, las situaciones de
territorios con bilingüismo oficial, en las que personas de una determinada
comunidad lingüística (por ej., hablantes de español) adquieren la competencia
en otra lengua oficial de ese territorio (por ej., el catalán);
y d)
los rendimientos de la lengua de los inmigrantes (la que conocen como
lengua materna por su origen) en su país de destino, una situación
generalizable a todos los inmigrantes que no comparten comunidad lingüística
con el territorio de destino.
Los
estudios del tipo a) tienen una sólida fundamentación en las teorías económicas
de la discriminación. En su vertiente empírica , estos estudios han proporcionado evidencias --principalmente
referidas a EEUU, Canadá y Suiza-- de
diferenciales de renta entre individuos que pertenecen a diferentes comunidades lingüísticas,
diferenciales que se pueden mantener aún cuando se conozca también la lengua
que es dominante en el territorio. Con un enfoque cualitativo, se han realizado
estudios en España (Alarcón, 2004; Solé et al., 2005) que constatan diferencias
en la selección y en la promoción de las plantillas en función de sus perfiles
lingüísticos, y, en general, posiciones de superordenación o subordinación,
vinculadas a los orígenes nacionales de las culturas de empresa, de unos
idiomas respecto a otros en la estratificación de las plantillas.
Con frecuencia,
los estudios de discriminación lingüística no llegan a resolver la cuestión de
si ese resultado discriminatorio es debido a una “orientación discriminatoria
pura”, fruto de una preferencia o prejuicio de los actores económicos; a una
“discriminación estadística”, basada en que la comunidad lingüística entre
empleador y trabajador facilita al primero el evaluar ex ante la potencial productividad de éste; o simplemente, tiene su
causa en un problema de mayores costes de comunicación entre individuos de
diferentes grupos etno-lingüísticos.
Los
estudios del tipo b), principalmente los referidos al rendimiento que se
consigue con el conocimiento de la lengua del país de destino de los
inmigrantes, dominan claramente la
literatura empírica sobre este tema. El grueso de esta literatura está referida
a la inmigración en EEUU y a su conocimiento del inglés, con trabajos que han
sentado los fundamentos teóricos de estos estudios (Chiswick y Millar, 995) o
que han ofrecido balances de los resultados empíricos (Mora, 2003). A pesar de
la importancia de la inmigración en Europa, y con la excepción de algunos
estudios en el Reino Unido y Alemania, apenas hay referencias a investigaciones
sobre el tema en otros países de este continente (Zinnmermann, 2005).
El
grueso de la literatura de este tipo, particularmente la norteamericana, suele
mostrar que la “sanción” por el desconocimiento de la lengua del país de
destino de los inmigrantes raramente se sitúa por debajo del 15 por 100 de las
ganancias salariales, con variaciones relacionadas a sus diferentes orígenes
(por ejemplo, esa “sanción” es superior entre los inmigrantes de origen hispano
en EEUU), con el modo en que se definía el conocimiento de la lengua y con
características personales de los inmigrantes, como el nivel educativo o el
sexo. También es una evidencia muy generalizada que el desconocimiento de la
lengua reduce los rendimientos de otras dimensiones del capital humano, más
específicamente, la formación básica o genérica, de tal manera que el diferencial
de salario entre los inmigrantes con nivel educativo superior (al menos 16 años
de escolarización) oscila, según los estudios, entre el 25 y el 75 por 100.
Los
estudios del tipo c), referidos a los rendimientos relativos del conocimiento
de la lengua no dominante en territorios bilingües o multilingües, son
abundantes y habituales en áreas como Québec, Suiza y Bélgica. Los resultados
de estos estudios son bastante desiguales; la prima del bilingüismo es muy
variable según territorios --por ejemplo, son altas las primas del bilingüismo
francés-inglés en Québec, pero no en otras zonas de Canadá--, dependiendo de
cual sea la lengua que es objeto de análisis y su peculiar relación con la
lengua dominante, y según ciertas características de los individuos --por ej.,
la edad, el sexo o el nivel educativo. Un aspecto que puede tener relación con la escasa consistencia de los
resultados de estos estudios, es la influencia proveniente, en los rendimientos
laborales de una segunda lengua bajo condiciones de bilingüismo, de la
protección pública de esa lengua y de la existencia de mercados de trabajo que
privilegian el conocimiento de dicha lengua (por ejemplo, en los servicios
públicos).
Los
estudios del tipo d) son los más escasos y, en general, proporcionan resultados
de rendimientos bajos en términos de primas de salario a favor de las lenguas
de los inmigrantes. El “enfoque transnacional” en el estudio de las migraciones
internacionales (Levitt y Nyberg-Sorensen, 2004) ha reforzado el interés por el
valor de las lenguas de los inmigrantes, en la medida en que éstos, con
frecuencia bilingües o multilingües, contribuyen a desarrollar nuevas
comunidades transnacionales que conectan grupos de diferentes comunidades
lingüísticas en origen y destino y canalizan, en la esfera global, un flujo
permanente de recursos económicos, sociales, políticos y culturales.
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2. Las migraciones
de y hacia las zonas hispanas
La
inmigración internacional ha tendido a concentrarse de manera muy intensa en
las áreas más desarrolladas del planeta. Como resultado de esa tendencia, el
grueso de la inmigración internacional se concentra en Europa y Norteamérica,
aunque su peso relativo es bastante superior en esta segunda zona: en 2005, los
64 millones de inmigrantes de Europa representaban el 9% de su población total
y los 44 millones de Norteamérica el 13%; Oceanía, con sólo 5 millones, tenía un 15% de inmigrantes. Aunque en
esta fecha había en Asía (53 millones) y en África (17 millones) cuantiosas cifras
absolutas de inmigrantes, su peso relativo no pasaba en ninguno de los dos
continentes del 2%. Una proporción similar a la de la inmigración en
Iberoamérica, sólo que en esta región la inmigración total no llegaba a los 7
millones.
El
hecho más sobresaliente, en lo relativo presencia de inmigración de origen
hispano en las áreas desarrolladas, es que Estados Unidos es, con mucha
diferencia, el destino del grueso de esta inmigración. A comienzos de esta
década, más de 16 millones de nacidos en países de habla hispana residían en
EEU, lo que suponía un 5,6% de la población total de ese país y un 87 % del
total de inmigrantes hispanos que viven en el conjunto de países de
la OCDE. Además de España, sólo en cuatro países de este área
(Francia, Canadá Italia y Gran Bretaña) la inmigración hispana llega a superar
la cifra de 100.000 personas, y en ningún país de
la OCDE, a excepción de EEUU y
España, la inmigración de ese origen llega a representar siquiera el 1% de su
población total.
En
cuanto a la inmigración hacia el área iberoamericana, se pueden destacar dos
tendencias dominantes en la etapa más reciente (Martínez Pizarro y Villa,
2005). En primer lugar, una reducción de los volúmenes de inmigración exterior
que se reciben en la región, por la no renovación de los flujos y el declive
demográfico de sus contingentes de inmigrantes. En segundo lugar, el desigual
desarrollo de la región ha contribuido a aumentar las migraciones que tiene
como origen y destino la propia región, aunque los volúmenes son bajos si
comparan con los de la emigración hacia fuera de la región.
Estas
tendencias han hecho que, en las últimas décadas, se haya transformado
significativamente la presencia y la composición de la inmigración en este
área. Desde los años setenta, el volumen de inmigrantes de fuera de la región no ha
dejado de disminuir: los casi 4 millones de 1970 se habían reducido a la mitad
en el año 2000. El peso relativo de la inmigración procedente de fuera del área
latinoamericana ha venido disminuyendo de tal modo que, en las tres décadas
finales del siglo, había pasado de suponer tres de cada cuatro inmigrantes a
constituir sólo dos de cada cinco. El aumento de las migraciones de la propia
región no ha sido suficiente para incrementar el volumen total de inmigración,
que en el año 2000 no alcanzaba los 5 millones, una cantidad algo menor que la
de 1970. Además, debido el aumento de la población autóctona, la inmigración
alcanzaba un peso demográfico entre los más bajos de todas las grandes regiones
del mundo, con apenas 1,5% de la población total.
En
los principales países de habla hispana, la inmigración de habla no hispana
apenas supone, al comienzo de esta década, el 0,5% del total de población de la región . Esta es una pauta muy
común a todos los países de habla hispana del área. Aunque en algunos de ellos,
la inmigración de origen no hispano sigue alcanzando cifras absolutas
apreciables –de más de medio millón en Argentina, y de varios cientos de miles
en México y Venezuela--, en ninguno de los países de habla hispana la
inmigración procedente de otros dominios lingüísticos supera una presencia del
2% de la población total.
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3. El estudio del
valor de la lengua para los inmigrantes en España
La
parte mayoritaria de esta población no hispanohablante está formada por
inmigrantes laborales procedentes, principalmente, de países del Magreb y del
África subsahariana, del Este de Europa y de Asia; otra parte son residentes
temporales o estables, de origen europeo en su mayor parte, atraídos por el
buen clima de las costas mediterráneas y las islas.
La
cuantía y la variedad de orígenes de los extranjeros residentes en España
representan una oportunidad de expansión del español en áreas muy amplias y
diversas del mundo, en las que, además, la presencia de la cultura española, en
general, y del español en particular, viene siendo muy escasa. Es el caso de
los mayores países del Este de Europa (Polonia, Rumania, Bulgaria, Rusia y
Ucrania, por ej.), el área del Magreb, el África subsahariana, China y algunos
otros países del sudeste asiático, e incluso de Escandinavia.
Una
aproximación descriptiva a los logros laborales de los inmigrantes en función
de su origen proporciona ya indicios claros de la influencia de la comunidad
lingüística. Con datos de
la Encuesta de Población Activa del 2º trimestre de 2006, y referidos a inmigrantes de
tres orígenes (países de habla hispana, europeos no de
la UE y africanos), pertenecientes
a iguales grupos de edad (25-50 años),
nivel educativo (primario) el tiempo de estancia en el país (uno o tres años),
para controlar el efecto de estos factores sobre la exposición al conocimiento
del español, se obtienen los siguientes resultados: en primer lugar, los
inmigrantes de origen hispano tienen niveles más altos de empleo que los de
otros orígenes, sólo ligeramente mejores que los de los europeos y marcadamente
superiores a los de los africanos; en segundo lugar, ese diferencial positivo
de empleo de los hispanos se reduce con el tiempo de estancia, lo que podría
asociarse con las mejoras en competencias lingüísticas de los inmigrantes de
otras lenguas maternas; en tercer lugar, la prima de empleo de los hispanos
desaparece entre los inmigrantes de niveles educativos medios y altos, ya que
los inmigrantes europeos tienen tasas de empleo más altas en esos grupos. Este
último resultado abre la puerta a consideraciones sobre si, como suele ser
habitual, la competencia lingüística incrementa el rendimiento de otras
dimensiones del capital humano, o si, como parece el caso en la situación
española, compartir el origen europeo se impone sobre la comunidad lingüística
como factor que facilita el logro laboral.
Los
escasos estudios analíticos existentes sobre la influencia del conocimiento de la
lengua en el logro laboral de los inmigrantes en España apuntan también
resultados según los cuales la comunidad lingüística (la procedencia de América
del Sur, en concreto) favorece una mayor y más rápida asimilación laboral de
los inmigrantes (Sanromá, Ramos y Simón, 2006).
El
proyecto de investigación del que forma parte este trabajo se ha propuesto
analizar la influencia del conocimiento de la lengua española en los
rendimientos laborales de los inmigrantes residentes en España. Hasta ahora, no
has sido posible llevar a cabo ese análisis en las condiciones debidas, ya que
no se dispone de fuentes estadísticas que recojan datos sobre la competencia
lingüística de los inmigrantes junto a datos de ocupación, salarios o renta.
Esta
carencia de datos quedará parcialmente solventada a muy corto plazo, cuando se
dispongan, en 2007, los primeros datos de
la Encuesta Nacional de Inmigrantes, que está siendo realizada por el INE. Esta
encuesta contiene ya un aceptable conjunto de observaciones sobre características
lingüísticas, que incluyen la especificación de la lengua materna del
encuestado, qué otras lenguas conoce, el nivel de competencia en el idioma
español y en la lengua propia de la comunidad autónoma . La encuesta también
contiene observaciones sobre salario y sobre todos las características
sociodemográficas, de historia migratoria y de experiencia laboral que suelen
tomarse en cuenta como factores que influyen en los logros laborales de los
inmigrantes.
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4. Conclusión
Las
migraciones constituyen una de las principales vías de expansión o de
contracción del número de hablantes de una lengua y, por ello, uno de los
procesos más importantes en la configuración de su valor económico. En la época
actual, con la creciente globalización de los intercambios comerciales y
culturales, así como el extraordinario desarrollo y expansión de las nuevas
tecnologías de la información, se han multiplicado las ocasiones de intercambio
lingüístico sin movimiento físico de las personas. Pero también, y en buena
parte por esas intensas dinámicas de globalización, se han ampliado y
diversificado los movimientos migratorios, por lo que las migraciones
internacionales siguen jugando un papel fundamental en la mejora o la reducción
del valor económico de una lengua.
Los
flujos migratorios más recientes has ocasionado una fuerte concentración de las
ocasiones de expansión del valor económico del español por esta vía en un par
destinos: Estados Unidos y España. En el primer caso por la singular magnitud
de la comunidad de habla hispana; en el segundo por la intensidad y la variedad
lingüística de los flujos migratorios que se vienen recibiendo.
El
estudio del valor del español para los inmigrantes en el mercado de trabajo de
España está todavía en una fase muy inicial, pero ya hay indicios claros de
cómo se recompensa la comunidad lingüística o el aprendizaje del español con
mejores niveles de empleo o de integración laboral. La investigación adecuada
de ese valor está aún pendiente de que se disponga de los datos que permitan
relacionar sistemáticamente las competencias lingüísticas de los inmigrantes
con sus logros laborales.
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Referencias
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Resumen:
Las migraciones son uno de los procesos más importantes en la configuración del valor económico de una lengua y uno de los medios por los que una lengua se acrecienta o se reduce.
Palabras clave:
Inmigración, lengua española, mercado trabajo, economía.
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Abstract:
Migrations are one of the most important processes in shaping the economic value of a language and one of the means by which a language grows or shrinks.
Key Words:
Immigration, Spanish language, work market, economy.
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