PRESENTACIÓN
El crecimiento y la evolución de la renta de un país, junto con su distribución, han constituido una constante preocupación de los estudios económicos. Ya antes de que Adam Smith se ocupara, en La riqueza de las naciones, del reparto de la renta, básicamente de la asignación funcional, otros economistas (Cantillon) lo habían hecho, aunque de forma tangencial. Tras la Revolución Francesa, buen caldo de cultivo para ello, surgió el interés por la distribución personal del producto, tema del que se ocuparon, entre otros, los socialistas utópicos, eso sí, con discutible fortuna. Pero serían los discípulos de Marshall, Pigou y Keynes, quienes consiguieron que la Renta Nacional cobrara nuevas y más centrales posiciones en el análisis económico. El autor de Economics of Welfare destacó la relación positiva entre la expansión y adecuada distribución de la renta y el nivel de bienestar de la sociedad. Por su parte Keynes confiaba en que el crecimiento económico mejorara la renta personal haciendo de la equidad el elemento clave en el reparto del producto.
Conocer la renta y su evolución es, en suma, fundamental para cualquier sociedad, y saber cómo se distribuye lo es, si cabe, más. Pues, aún admitiendo que incluso en las sociedades en las que se comparten similares valores sobre justicia social, el tema de las políticas redistributivas conduce a comprometidas arenas movedizas, parece bastante compartida la idea de que la intervención del Sector Público es necesaria y deseable cuando se precise corregir inaceptables desigualdades territoriales, personales o factoriales. Además, una más equitativa distribución de la renta no sólo conducirá a una mejora del bienestar social, sino que, en un bucle habitual en economía, contribuirá a lograr un crecimiento económico más estable y sostenido.
La revista Circunstancia, que nació con una vocación multidisciplinar, ha querido dedicar su número 11 al análisis de la evolución de esta macromagnitud y de su distribución, sin olvidar la influencia de la política nacional y la política regional europea en la corrección de los desequilibrios en su reparto.
El número se inicia con dos trabajos dedicados al análisis de la distribución de la renta desde dos de sus más tradicionales perspectivas: la distribución territorial, el primero, y la distribución personal, el segundo. Si el análisis de la distribución sectorial y factorial del producto tiene perfiles muy escorados hacia la vertiente económica, la distribución espacial y, sobre todo, la distribución personal tienen una dimensión social indiscutible. En ambos casos, la mano del sector público modifica la distribución primaria de la renta, corrigiendo las desigualdades territoriales o personales. Los profesores Parellada y Álvarez, en un magnífico trabajo, examinan los patrones de crecimiento regional registrados en España en el último medio siglo así como los procesos de convergencia y divergencia que se han producido. No olvidan en su análisis situar las regiones españolas en el contexto europeo y también hacen referencia, aunque sea brevemente, al papel que juega la política regional (nacional y comunitaria) en la corrección de las desigualdades espaciales (los profesores Mancha y Garrido harán, en este mismo número, un exhaustivo estudio de la Política Regional Europea). El profesor Palacio hace una exposición rigurosa y clarificadora sobre las desigualdades en la distribución personal del producto. Analiza también la evolución de los niveles de pobreza en el mundo y la falta de resultados, hasta el momento, de las políticas aplicadas para su erradicación.
Como se señaló al comienzo de esta breve presentación, no es posible hablar de desigualdades en la distribución de la renta (especialmente territorial o personal) sin conocer qué están haciendo los poderes públicos, nacionales y supranacionales, por mejorar la situación. Los profesores Mancha y Garrido, de forma pedagógica y esclarecedora, repasan la política regional que desde las instituciones comunitarias fluye hacia sus Estados Miembros. La pregunta con la que finalizan su trabajo es tan inquietante y desoladora como las invocadas palabras de Sancho.
El número termina con un amplio y extraordinario trabajo de los profesores Callealta y Núñez, cuya lectura se recomienda en primer lugar (sólo la estructura organizativa de la revista ha hecho que este artículo se sitúe en su último apartado). Los autores nos introducen en la problemática de la medición de la renta, los avances que se han producido en este campo, las dificultades estadísticas y las limitaciones a las que nos enfrentamos. El repaso, verdaderamente exhaustivo, es de una evidente utilidad.
La revista Circunstancia dedica habitualmente un espacio a recoger las investigaciones que los investigadores y alumnos del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset están realizando, éstos últimos dentro del marco de su Doctorado. En este número se recoge el trabajo que nos ofrece Sergio Raúl Ilari, estudiante del Doctorado de Gobierno y Administración Pública y que cumple sobradamente con los requisitos de calidad académica que el Instituto establece.
Sólo me resta agradecer, en nombre de la revista Circusntacia, a todos y cada uno de los colaboradores de este número, el notable esfuerzo y el magnífico trabajo que nos ofrecen. Es la hora de los lectores.
María Josefa García Grande
Fundación José Ortega y Gasset y Universidad de Alcalá.
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