Sentido y alcance de las desigualdades de renta
La desigualdad en un mundo “globalizado”
Acciones frente a la pobreza
La desigualdad en la disponibilidad de medios para poder cubrir las necesidades y deseos inherentes a la condición humana sigue siendo un tema que despierta gran controversia. La polémica se radicaliza cuando se contemplan situaciones extremas de desigualdad en las que una parte vive en la más absoluta pobreza, careciendo de los medios más elementales para la subsistencia, y otra alcanza niveles de riqueza y ostentación inusitados. Con frecuencia los medios de comunicación nos transmiten datos en los que se afirma que los niveles de renta de las cien personas más ricas del mundo equivalen a la renta de varios millones de personas en los países más pobres.
Entre los objetivos de los organismos internacionales, comenzando por la Organización de las Naciones Unidas y siguiendo por otros de carácter más estrictamente económico como el Banco Mundial, está la erradicación del hambre y la pobreza en el mundo. Ese parece que sigue siendo el problema económico fundamental que motiva los esfuerzos de todos los países y que orienta la política económica internacional. Sin embargo, una y otra vez, se constata que son escasos los avances en ese sentido y que otras fuerzas e intereses tienden a imponerse a la buena voluntad de los pueblos, los gobernantes nacionales y los responsables de la política internacional.
Cualquier diagnóstico sobre la desigualdad y la pobreza en el mundo debe, por tanto, precisar dos cuestiones. En primer lugar, la dimensión del problema, matizando el sentido y alcance de la desigualdad y la pobreza a escala internacional e intranacional. Y, en segundo término, las corrientes de renta que se mueven en el mundo y la medida en que las políticas económicas modifican la intensidad y reparto de dichos flujos de renta.
Sentido y alcance de las desigualdades de renta
Antes de entrar en un análisis cuantitativo conviene acotar mejor algunos aspectos del problema que queremos analizar. La desigualdad, por definición, es un término relativo, se establece en términos comparativos. La pobreza, sin embargo, se intenta, a veces, definir en términos absolutos. Por ejemplo, se es pobre cuando no se alcanza el nivel mínimo de renta que permite cubrir las necesidades más elementales. No obstante, al menos desde una perspectiva económica, la pobreza tiende a definirse también en valores relativos. La condición de pobre se adquiere cuando no se llega a un cierto umbral de renta respecto al nivel medio de la renta del ámbito geográfico que se considera. Siguiendo las directrices de la OCDE se establece una escala que fija dicho límite en el 50 por ciento de la renta per cápita media de cada país, teniendo en cuenta ciertas correcciones en función del número y edades de los miembros que componen cada familia. Se establece, por tanto, un criterio relativo que tiene como referencias la renta familiar y el nivel medio de renta del país en que cada familia vive. Por ese procedimiento el estado de la pobreza en el mundo se establece a partir de las diferencias de renta per cápita entre países, en términos de poder de compra (lo que se denomina paridad de poder adquisitivo), y de las desigualdades internas en el reparto de la renta de cada país. Los países con menor renta per cápita y mayores desigualdades se considera que son los que están en peor situación. Por el contrario, cuanto más elevada es la renta per cápita media e igualitario el reparto de la renta dentro del país, se estima que es más favorable.
Aunque, con frecuencia, los datos disponibles no permiten ir más allá de este índice combinado de nivel medio de renta y grado de desigualdad interna, no cabe duda de que la medida resulta muy deficiente. Considerar que la pobreza tiene dimensiones comparables en países con rentas per cápita muy diferentes tiene un sentido dudoso. Porque, ¿qué significa que la tasa de pobreza (porcentaje de población con renta por debajo del 50 por ciento de la renta media de un país) sea semejante en dos países cuyas renta per cápita son extremadamente dispares? ¿No significará que los más pobres del país más rico tienen mucho más que los de mayor riqueza del país pobre? Superar este inconveniente implicaría disponer de una información homogénea sobre la renta de las familias de todo el mundo y calcular el umbral de pobreza sobre la renta media familiar a escala mundial, lo que desborda, hoy por hoy, los medios disponibles de estimación de la distribución de la renta.
El dar por buena la combinación de datos medios nacionales y grado de desigualdad dentro de cada nación para medir el nivel de pobreza en el mundo se justifica, a veces, por el hecho de que la pobreza es, hasta un cierto punto, una apreciación subjetiva. Uno se considera pobre en relación a lo que le rodea de forma más inmediata, de ahí la validez de los cálculos de las tasas de pobreza en función de la renta media de cada país en vez de de la renta media mundial. Por eso también muchas de las medidas de desigualdad, como algunos de los índices de Atkinson o de Sen, incluyen un parámetro que eleva el grado de desigualdad en proporción al grado de aversión a la desigualdad o la pobreza, al contrario de lo que ocurre en el índice más simple y utilizado de desigualdad, que es el índice de Gini.
Caben, por tanto, valoraciones muy distintas del sentido y alcance de las diferencias en la renta monetaria de los distintos individuos y países. La asociación entre nivel de renta y bienestar está mediatizada por numerosos factores objetivos y subjetivos difíciles de apreciar. Por eso, se ha pretendido dar un paso más tratando de medir el grado de polarización en la distribución de la renta. No son tanto las desigualdades en la renta individual, absolutas o relativas, las que reflejan un mayor o menor bienestar en la población, sino la alineación en bloques o grupos sociales más o menos homogéneos que favorecen la conformación de diferentes identidades que pueden entrar en conflicto.
La desigualdad en un mundo “globalizado”
Estamos acostumbrados a representar la desigualdad a escala mundial en términos norte-sur y occidente-oriente. Los países ricos son los del hemisferio norte y el denominado “mundo occidental”, mientras los pobres se concentran en el sur y aparecen asociados a culturas orientales. Aunque en buena medida este esquema sigue siendo válido, se están produciendo notables modificaciones. La creciente integración productiva a escala mundial, que caracteriza al fenómeno de la globalización, permite una mayor generación de renta en espacios que hasta ahora apenas participaban en los mercados internacionales. Esto posibilita la emergencia de países tradicionalmente pobres, pero genera una nueva brecha. Es lo que algunos califican como la “brecha digital”.
Los nuevos pobres tienden a ser los que se quedan al margen de las “tecnologías de la información y la comunicación”. De ahí la preocupación de los distintos gobiernos por difundir dichas tecnologías y facilitar su acceso a la mayoría de la población. Sin embargo, con frecuencia se olvida que aunque ese es un requisito necesario para ser más competitivos y mejorar la capacidad de generación de renta no es suficiente. Se requiere, más que nunca, conocimiento para manejar la abundante información y poder aprovecharla de forma productiva. Eso resalta la importancia de la enseñanza superior y el sistema de ciencia-tecnología. Pero, de nuevo, tomar conciencia de esa importancia sirve de poco si no se es capaz de crear una cultura social de innovación, que sirva de caldo de cultivo a la iniciativa social y empresarial, y un espacio de enseñanza e investigación suficientemente amplio e integrado. Hoy en día, no cabe alentar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación (I+D+i) a escala de un solo país, ni al margen de un determinado ambiente cultural que la propicie.
Al analizar las desigualdades de renta y desarrollo en el mundo (cuadro 1), el hecho que salta más a la vista es que, por lo general, los países más pobres son los que tienen también una distribución de la renta más desigual y más polarizada. Los países con una renta o producto per cápita más alto tienen un grado de desigualdad más reducido. A la inversa los países más pobres presentan desniveles internos de renta muy elevados. Entre los 21 países más desarrollados los únicos que superan el valor 0,350 en el índice de Gini y el 10% en las diferencias relativas de renta entre la decila más rica y la más pobre, y en la tasa de pobreza, son: Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueza Zelanda e Italia. Superan también algunos de esos umbrales Irlanda y Canadá. Por el contrario, entre los veinte países con menor nivel de desarrollo no hay ninguno que no supere dichos niveles de desigualdad. España está en una posición intermedia dentro del grupo de países más desarrollados.
Aunque existen diferencias significativas entre países dentro de una misma área geográfica, no cabe duda que la pobreza sigue concentrándose en ciertas zonas del mundo (cuadro 2). Los niveles más altos de pobreza absoluta y relativa siguen estando en el África subsahariana, Latinoamérica y Sudasia. Hay, además, dos zonas, África subsahariana y Asia Central y Europa del Este, en las que la tasa de pobreza se ha incrementado. Esto pone de manifiesto dos cuestiones cruciales: que el desarrollo depende, fundamentalmente, de los modelos económicos que se imponen en cada una de las grandes áreas del mundo; y que África y el antiguo bloque soviético son las dos zonas que salen peor paradas en el proceso de globalización económica en curso.
Llama la atención el espectacular avance de Asia Oriental, arrastrada por China, que ha mejorado su nivel de renta y desarrollo, reduciendo notablemente las desigualdades de renta y muy particularmente la pobreza severa. También ha sido considerable, pese a seguir siendo una de las zonas más pobres del mundo, la mejora de Sudasia, cuyo país más relevante es la India. No cabe duda que el grado de integración económica de esas áreas y el esfuerzo realizado en las mismas en formación e investigación está dando sus frutos. Por el contrario, la Europa del Este y el África subsahariana, han tendido a desintegrarse aún más, especialmente con el desmembramiento del antiguo Comecon y el fracaso de los escasos proyectos de integración africana.
Cuadro 1: Índice de desarrollo humano y desigualdad en la distribución de la renta, Año 2003.
|
|
Puesto según IDH |
Renta per cápita 2003 (dólares)
Método
Atlas |
PIB per cápita 2003 (dólares) PPA |
Índice deGini |
10% más rico respecto del 10% más pobre |
Tasa de pobreza |
|
Noruega |
1 |
43140 |
37670 |
0,258 |
6,1 |
6,4 |
|
Islandia |
2 |
30430 |
31243 |
--- |
--- |
--- |
|
Australia |
3 |
22090 |
29632 |
0,352 |
12,5 |
14,3 |
|
Luxemburgo |
5 |
46150 |
62298 |
--- |
--- |
6,0 |
|
Canadá |
5 |
24560 |
30677 |
0,331 |
10,1 |
12,8 |
|
Suecia |
6 |
28950 |
26750 |
0,250 |
6,2 |
6,5 |
|
Suiza |
7 |
41900 |
30552 |
0,331 |
9,9 |
9,3 |
|
Irlanda |
8 |
27430 |
37738 |
0,359 |
9,7 |
12,3 |
|
Bélgica |
9 |
25870 |
28335 |
0,250 |
7,8 |
8,0 |
|
Estados Unidos |
10 |
37780 |
37562 |
0,408 |
15,9 |
17,0 |
|
Japón |
11 |
33680 |
27967 |
0,249 |
4,5 |
11,8 |
|
Países Bajos |
12 |
26650 |
29371 |
0,309 |
9,2 |
7,3 |
|
Finlandia |
13 |
26970 |
27619 |
0,269 |
5,6 |
5,4 |
|
Dinamarca |
14 |
33620 |
31465 |
0,247 |
8,1 |
9,2 |
|
Reino Unido |
15 |
28220 |
27147 |
0,360 |
13,8 |
12,5 |
|
Francia |
16 |
25220 |
27677 |
0,327 |
9,1 |
8,0 |
|
Austria |
17 |
26920 |
30094 |
0,300 |
7,6 |
8,0 |
|
Italia |
18 |
21630 |
27119 |
0,360 |
11,6 |
12,7 |
|
Nueva Zelanda |
19 |
15650 |
22582 |
0,362 |
12,5 |
--- |
|
Alemania |
20 |
25700 |
27756 |
0,283 |
6,9 |
8,3 |
|
España |
21 |
17450 |
22391 |
0,325 |
9,0 |
10,1 |
|
Senegal |
157 |
510 |
1648 |
0,413 |
12,8 |
33,4 |
|
Nigeria |
158 |
380 |
1050 |
0,506 |
24,9 |
34,1 |
|
Rwanda |
159 |
200 |
1268 |
0,289 |
5,8 |
51,2 |
|
Angola |
160 |
690 |
2344 |
--- |
--- |
--- |
|
Eritrea |
161 |
170 |
849 |
--- |
--- |
53,0 |
|
Benin |
162 |
380 |
1115 |
--- |
--- |
33,0 |
|
Côte d'Ivoire |
163 |
630 |
1476 |
0,446 |
16,6 |
36,8 |
|
Tanzania |
164 |
310 |
621 |
0,382 |
10,8 |
35,7 |
|
Malawi |
165 |
150 |
605 |
0,503 |
22,7 |
65,3 |
|
Zambia |
166 |
350 |
877 |
0,526 |
41,8 |
72,9 |
|
Rep. Dem. Del Congo |
167 |
100 |
--- |
--- |
--- |
--- |
|
Mozambique |
168 |
230 |
1117 |
0,396 |
12,5 |
69,4 |
|
Burundi |
169 |
90 |
648 |
0,333 |
19,3 |
--- |
|
Etiopía |
170 |
90 |
711 |
0,300 |
6,6 |
| |