CIRCUNSTANCIA - Revista de Ciencias Sociales del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset
Madrid (España) - Revista Electrónica Cuatrimestral - ISSN 1696-1277
Año IV - Número 10 - Mayo 2006
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PRESENTACIÓN

Hace algunos años, el escritor inglés Daniel Franklin, entonces editor europeo del semanario The Economist, describía en los siguientes términos un día cualquiera en la vida de un londinense de clase media:

"A primera hora de la mañana recoge el periódico que han dejado en la puerta de su casa los indios que regentan el kiosko de la esquina (los únicos que, en su barrio, aceptan prestar servicio a horas tan tempranas). Pronto llega la asistenta, que es polaca, y acostumbra a decir que alguna vez volverá a su país. En el camino a la estación de metro pasa por delante de restaurantes chinos, italianos e indios, y por una panadería judía. El taquillero del metro que le expende el billete es jamaiquino. Al llegar a la oficina saluda al guardia de seguridad, que es irlandés. Comparte despacho con un sudafricano, su secretaria es canadiense y su jefe zimbabuo. La mayor parte de los días almuerza en un restaurante italiano, y su cena consiste frecuentemente en una pizza servida a domicilio por jóvenes repartidores de una docena de nacionalidades distintas, entre las que nunca se cuenta la británica."

"El caso descrito --añadía Franklin-- resulta ser el mío, pero no tengo razones para pensar que sea en absoluto excepcional". En efecto, el paisaje social que constituye el trasfondo del cuadro pintado por Franklin resulta idiosincrático por cuanto refleja las tonalidades cromáticas características de la Commomwealth; pero no cabe duda de que un ejercicio similar depararía resultados semejantes, mutatis mutandis, en París, Amsterdam, Berlín o Viena; y no digamos en Nueva York, Toronto o Sydney. El espectro de nacionalidades y etnias es peculiar en cada caso, pero un considerable grado de diversidad humana es común a todos ellos. Hace sólo cincuenta años, sin embargo, la correspondiente narración hubiera sido sensiblemente diferente en todos y cada uno de estos lugares.

La explicación de la diferencia reside, obviamente en el hecho de que, en ese corto lapso de tiempo, algunas sociedades europeas han experimentado una de las transformaciones más profundas e influyentes ocurridas hasta la fecha: su conversión en sociedades pluriétnicas y multiculturales. Pocas transformaciones sociales pueden competir con ésta en importancia e implicaciones. Afecta profundamente al mercado de trabajo, a la provisión de servicios públicos básicos, a las infraestructuras sociales (incluyendo el sistema de salud), a la estructura social (a través de la creación de nuevas desigualdades o de la perpetuación de las viejas) y al pluralismo cultural, lingüístico y religioso. Incluso más: los sentimientos de identidad nacional, y la definición de la política --quiénes somos nosotros y quiénes no somos nosotros--, afecta a la etnicidad. Pone a prueba la solidez de algunos de los principios liberales sobre los que se fundaron las sociedades democráticas, como la igualdad básica, cohesión social o ciudadanía universal. Entraña el acomodo de la heterogeneidad.

Un cierto número de sociedades se encuentran muy avanzadas en ese proceso de conversión. En otras sociedades, entre las que nos contamos junto con nuestras homólogas del sur de Europa, esa transformación está, si no en sus albores, aún en sus primeros estadios. Pero cabe pronosticar con seguridad que se completará en el próximo futuro, y en un tiempo relativamente breve.

En el caso de España, la llegada sostenida de inmigrantes y su gradual instalación en la sociedad está suponiendo una transformación social que puede competir en profundidad e implicaciones con cualquier otra que se haya producido en nuestra historia contemporánea. Una reciente publicación del Instituto Nacional de Estadística sobre los veinticinco años transcurridos desde la aprobación de la Constitución de 1978 la ve, justamente, como uno de los dos cambios más importantes operados en el último cuarto de siglo. Su impacto en múltiples esferas y facetas de la sociedad española es ya notable en el presente, y está llamado a serlo mucho más en el futuro.

Los ensayos y trabajos en curso presentados en este número monográfico de Circunstancia dan testimonio del carácter multifacético del fenómeno migratorio y de la variedad de sus impactos.

Joaquín Arango (Coordinador).

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