I. EL CONTEXTO DE INTERVENCIÓN DE LAS ENTIDADES
DE APOYO EXTERNO
II. DILEMAS PRESENTES EN LA ESCOLARIZACIÓN
DE LOS MENORES CON NEE
CONCLUSIONES
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Las condiciones de inserción escolar de los menores de origen
extranjero en los centros españoles están siendo analizadas
desde hace años, en buena medida porque la administración (también
fundaciones privadas) desde diferentes instancias financia investigaciones
y foros de debate sobre el tema, y es posible ya acceder a considerable
bibliografía al respecto. Por lo general estos estudios son
estrictamente descriptivos y dan cuenta de la situación sin
recoger el modo en que es percibida por sus protagonistas, sean
maestros y profesores, alumnos, padres y demás agentes implicados
en el proceso educativo. Por supuesto, describir es absolutamente
necesario pero terminado el recuento solo completamos el cuadro
desde el examen del relato de su vivencia. Es esta tarea la
que justifica estas páginas, cuyo objetivo es aproximar al conocimiento
de las condiciones de inserción escolar del alumnado de origen
extranjero en los centros educativos españoles desde la perspectiva
de las entidades de apoyo externo a la escolarización. Este
es el punto de vista de uno de los actores implicados en la
atención educativa a estos menores, particularmente quienes
presentan necesidades educativas especiales [en adelante NEE],
y cuyo ejercicio cobra cada vez más importancia en virtud de
la existencia de un ámbito específico para su gestión y del
respaldo económico administrativo.
Nuestra intención aquí no es tanto analizar el quehacer
de las entidades de apoyo externo, que en todo caso se pondrá
– al menos parcialmente - de manifiesto a lo largo de estas
páginas, como el del propio sistema educativo español en lo
relativo a la escolarización de la población de referencia,
y ello desde la perspectiva de dichas entidades. Es porque organizaciones
de apoyo externo y centros escolares comparten tal población
como destinataria de su ejercicio y porque ello justifica en
la mayor parte de los casos contacto asiduo entre unas y otros,
que consideramos de valor la “mirada” que aquí detallamos. Es
la mirada de un actor cuya incorporación al proceso de formación
y socialización de los escolares de origen extranjero (también
españoles) es relativamente reciente -como el fenómeno en sí-,
pero que ha demostrado una capacidad de adaptación a situaciones
novedosas y una flexibilidad en la gestión interna de que adolece
el sistema educativo. La mirada de este agente externo pondrá
de manifiesto algunos de los dilemas que actualmente sacuden
al sistema educativo español en su específico funcionamiento
y configuración, la mayor parte de ellos preexistentes a la
escolarización de los menores de origen extranjero, que solo
los muestra con mayor contundencia. Además, el discurso recogido
no solo incluye valoraciones respecto de lo que hay sino con
frecuencia también sobre lo que debería ser y es así que en
ocasiones estas páginas se estructuran a partir de ese contraste.
Sobre
nuestro objeto de estudio hemos de añadir algunas precisiones
adicionales. En primer lugar, las entidades de apoyo externo
son actores en el proceso educativo, de hecho y por derecho:
la normativa en vigor las recoge explícitamente como agentes
activos en el desarrollo de actuaciones de compensación social
y educativa [RD 299/1996 de 28 de febrero, de ordenación de
las acciones dirigidas a la compensación de desigualdades en
educación (BOE de 12 de marzo) y Orden de 22 de julio de 1999
por la que se regulan las actuaciones de compensación educativa
en los centros sostenidos con fondos públicos (BOE de 28 de
julio)]. Concretamente, el artículo 4 del RD 299/1996 hace referencia
a la necesidad de “impulsar la coordinación y colaboración del
MEC y otras Administraciones, instituciones, asociaciones y
ONGs para el desarrollo de actuaciones de compensación social
y educativa”. Por su parte, la Orden de 22 de julio de 1999
detalla en el capítulo IV las específicas acciones de compensación
interna y de compensación externa, estas últimas referidas a
las entidades que aquí nos ocupan, y en el capítulo V contempla
el proceso de compensación educativa a partir de la participación
y colaboración de los diferentes agentes escolares. Más recientemente,
la LOE (art. 72.5, referido al alumnado con necesidad específica
de apoyo educativo) establece que las “Las Administraciones
educativas podrán colaborar con otras Administraciones o entidades
públicas o privadas sin ánimo de lucro, instituciones o asociaciones,
para facilitar la escolarización y una mejor incorporación de
este alumnado al centro educativo”. Así
pues, estas entidades son parte encargada de la atención a la
compensación educativa y eso nos obliga a una nueva precisión:
el discurso recogido entre las organizaciones de apoyo no alude
a todos los menores de origen extranjero, solo a quienes presentan
NEE [y no son poblaciones coincidentes, aunque a veces se asuma
así] y las apreciaciones sobre la gestión de los centros educativos
se refieren a su ejercicio en relación a la atención a tales
NEE, esto es, a su contribución efectiva a la igualdad de oportunidades.
En segundo lugar, las entidades aquí consideradas (1) varían en su
forma jurídica [fundación o asociación], ámbito territorial
de actuación [regional o nacional], carácter [laico o religioso],
enfoque de trabajo [generalista (dirigido al conjunto de la población) o específico (dirigido a
la población inmigrante en exclusiva)] y ámbitos de intervención [dentro o fuera del centro escolar]
pero todas actúan en la Comunidad de Madrid. La mayoría son
entidades privadas sin ánimo
de lucro ocupadas en actividades de apoyo a la infancia y adolescencia;
las excepciones, tres asociaciones de vecinos y una de inmigrantes.
Todas trabajan directamente
con los niños salvo una de ellas, orientada en exclusiva a la
formación de profesionales en trato directo con ellos y la elaboración
de materiales didácticos y de enseñanza del castellano. Todas
trabajan en la atención extraescolar a estos niños, salvo
dos de ellas, que ejercen en los propios centros educativos
y orientan su actividad en exclusiva al fomento de la buena
convivencia desde el desarrollo de actividades lúdicas. La elección
de tales entidades se realizó a partir de varias fuentes (2),
principalmente de la Guía de Recursos de la OFRIM (Oficina Regional
para la Inmigración de la Comunidad de Madrid).
Para la obtención de información hemos
realizado entrevistas personales grabadas a partir de la aplicación
de cuestionario no estructurado (3) a trabajadores en
estas entidades, casi todos ellos ocupados en el trabajo directo
con niños y otros responsables de los programas de referencia.
El empleo de la técnica referida ha permitido una indagación
flexible y más profunda en los aspectos que el discurso iba
revelando de interés. Ciertamente, el carácter abierto de esta
técnica es un límite a la posibilidad de comparar y/o agregar
información, pero hemos procurado en todo caso cubrir ciertos
aspectos comunes de interés y, por lo demás, la propia información
recogida ha puesto de manifiesto un alto grado de acuerdo sobre
su pertinencia, independientemente del modo en que hayan sido
analizados. También hemos revisado fuentes secundarias, fundamentalmente
documentación de la propia asociación (folletos de autopresentación,
memorias, páginas web, material bibliográfico...).
La información que presentamos a continuación pretende
responder a las siguientes preguntas: ¿en qué contexto operan
las entidades de apoyo externo? (aptdo. I), ¿cuál es su percepción
del modo en que desde el sistema educativo se atienden y deben
atender las NEE de los menores de origen extranjero?, ¿qué dilemas
pone de manifiesto la incorporación de estos menores al sistema
educativo español? (aptdo II). Terminaremos este escrito con
referencia a unas breves conclusiones.
I. EL CONTEXTO DE INTERVENCIÓN DE LAS ENTIDADES
DE APOYO EXTERNO
El contexto educativo en que se verifica la intervención
de las entidades de apoyo externo está marcado por fenómenos
de guetización de la población escolar de origen extranjero,
por una incidencia relativamente alta de NEE y por un preocupante
grado de absentismo escolar en educación secundaria. Tales fenómenos
no son, por lo demás, excepcionales. Así, según recientes informes,
“Se están produciendo procesos de ghettización escolar basados
en las concentraciones artificiales del alumnado inmigrado más
vulnerable en determinados centros públicos(...) Este desajuste
se genera, en buena medida, por la fuga de los autóctonos hacia
escuelas concertadas o centros de otras zonas (...) De esta
manera el principio de equidad e igualdad de oportunidades del
sistema educativo está siendo menospreciado por la existencia
de una doble red de centros escolares (públicos y privados),
sostenidos ambos con fondos públicos, que sirven para atender
a diferentes segmentos de la población y no fomentan la integración”
(4).
En
lo que al logro educativo se refiere, y de acuerdo también con
el informe precedente, “El período de educación obligatoria
no está cumpliendo con su misión fundamental de compensar determinadas
deficiencias ocasionadas por el contexto de exclusión social
en que viven muchos niños y niñas, y en concreto los hijos e
hijas de familias inmigradas en situación de precariedad (...)
Si el porcentaje de fracaso escolar se ha cifrado en
el 32% al terminar la ESO, los estudios demuestran que el fracaso
escolar se presenta de manera especial en los hijos de las familias
más pobres, de los colectivos minoritarios y de los hijos de
las familias inmigradas, pero más por razones sociales
que culturales, de manera que puede cifrarse su fracaso escolar
global entre un 60% y un 70%” (Ibíd.). Estas mismas fuentes
consignan mayor grado de abandono de los estudios al finalizar
la etapa obligatoria o de orientación hacia itinerarios de menos
prestigio académico entre los alumnos inmigrados, aunque existen
diferencias en los índices de éxito escolar según nacionalidades,
el estatus y nivel de estudios de sus padres o la edad de incorporación
al sistema educativo español.
Sobre la proporción de alumnado de origen extranjero
con NEE, según J. Carabaña solo “plantean exigencias
extraordinarias aquellos alumnos que se incorporan tarde al
sistema sin dominio de la lengua de enseñanza, los que lo hacen
con un nivel inferior al que corresponde a su edad o, claro
está, ambas cosas” (2004:64). De acuerdo a las estimaciones
del autor, la mitad de los alumnos de origen extranjero no presenta
NEE, sea debido a su pronto ingreso en el sistema o a su incorporación
al mismo con manejo de la lengua vehicular y nivel curricular
correspondiente en España a su edad. Otras
fuentes (J.A. García Fernández e I. Moreno Herrero (2002:117)
coinciden con esta estimación.
Así pues, el “problema de la inmigración en la escuela”
no existe: existe una proporción de alumnos con NEE que no son
en su totalidad de origen extranjero y que no son todos los
de origen extranjero. El problema es en realidad la concentración
de tal alumnado, no solo en la red escolar pública, sino en
determinados centros de la red pública. En tales casos, y a
la vista de los datos antes referidos, la eficacia de los recursos
disponibles de compensación educativa es manifiestamente mejorable.
Si las apreciaciones precedentes se refieren al conjunto
del alumnado de origen extranjero, perfilamos a continuación
con más precisión los problemas socioescolares que se presentan
entre los niños y adolescentes con quienes trabajan las entidades
informantes, con objeto de contextualizar mejor su discurso.
Hemos de recordar que el grueso de las entidades referidas trabajan
con población en situación difícil, de modo que estamos ofreciendo
un diagnóstico sesgado hacia lo negativo, pero no por eso erróneo:
es, simplemente, un diagnóstico parcial.
Tabla nº 1
PROBLEMAS DETECTADOS ENTRE LOS MENORES DE ORIGEN EXTRANJERO
|
CAUSAS DE LOS PROBLEMAS DETECTADOS
|
| Problemas
comportamentales, psicológicos:
- Comportamientos violentos
- Sentimiento de "estar perdidos"
- Angustia, ansiedad, estrés
- Falta de autoestima
- Soledad, aislamiento
- Desmotivación
- Disonancia cognitiva: referentes morales contradictorios
Falta de habilidades sociales:
- Discapacitación social
Problemas físicos:
- Deficiente psicomotricidad
- Problemas de logopedia
Carencias materiales:
- Falta de materiales educativos
Problemas educativos:
- Falta de manejo de la lengua vehicular
- Gran desfase escolar
- Inserción tardía en el sistema
Problemas de inserción laboral y/o continuación
de los estudios:
- Si los padres no están regularizados, los hijos
no tienen derecho a la educación más allá
de la obligatoria (la Convención de Drchos. Del
Niño fija la edad límite en 18 años)
- La falta de PRT impide el acceso a vías formativas
(Escuelas Taller, Casas de Oficios...) idóneas
para chicos en situación de incorporación
tardía y con proyecto laboral inmediato
|
Relacionadas con el entorno
familiar:
- Falta de atención suficiente al niño
- Modelos inadecuados de reagrupación familiar
o reagrupaciones tardías
- Falta de apoyo al estudio
- Escasa "ambición escolar" respecto
de los hijos
- Exceso de atribuciones del niño/a en el mantenimiento
del hogar
- Elevada movilidad geográfica
- Demanda de aporte económico al hogar cuando el
niño alcanza cierta edad
- Escasez de recursos económicos: hacinamiento
en la vivienda (falta de privacidad, de espacio para el
estudio...)
- Inflexibilidad cultural de los padres
- Situaciones de maltrato a la madre de familia por parte
de su pareja
Relacionadas con el sistema educativo:
- Concentración en determinados centros
- Insuficiente apoyo en los centros con alta proporción
de alumnado con NEE
- Inadecuada gestión de la compensación
educativa (modelo segregador)
- Recurso excesivo a derivaciones a itinerarios no normalizados
- Ausencia de recursos formativos alternativos a los normalizados
en el tramo de edad de 15 a 18 años
- Falta de información en los IES sobre alternativas
de formación profesional
Relacionadas con el entorno social:
- Entornos socialmente degradados
- Modelos comportamentales inadecuados
- Falta de espacios de ocio saludable
- Percepción negativa del "moro"
Relativas a la política de extranjería:
- Demoras en la tramitación de PR y PRT
- Demoras en la tramitación de la reagrupación
familiar
|
Dicho esto, conviene añadir algunas precisiones: en
primer lugar, los problemas antedichos, si se presentan, suelen
presentarse conjuntamente, es decir, son efectos diversos de
causas variadas que suelen agruparse y realimentarse mutuamente.
Además, del análisis del cuadro anterior se deduce, y esto es
afirmación reiterada entre nuestros entrevistados, que el menor
se duele mucho por causa de su familia. Así, sea mediante procesos
de reagrupación inadecuados, por problemas de sobrecarga laboral,
por falta de comprensión de los códigos culturales del nuevo
entorno, por la condición irregular de su estancia en España,
por su precariedad económica... los padres –in extenso:
las circunstancias familiares- son clave fundamental en el sufrimiento
de estos niños y adolescentes. Según esto, la peor de las situaciones
posibles sería la del niño reagrupado con cierta edad (más de
10 años, aproximadamente) que llega a un lugar donde se maneja
una lengua (o un habla: niños hispanohablantes) diferente a
la materna, donde sus códigos culturales ya no son la norma,
sus redes familiares y amistosas han desaparecido, un entorno
físico en muchos casos peor al de origen (hacinamiento en pisos),
una figura paterna y/o materna desconocida (en consecuencia,
falta de autoridad) porque hace mucho tiempo que no ve o porque
ha sustituido a su padre/madre biológica en el ínterin o, peor
aún, ausente (por sobrecarga laboral o porque permanece en el
país de origen), un sistema educativo donde el saber adquirido
en el de origen ya no es válido o no basta, un entorno (social,
educativo...) donde todo le recuerda que es extranjero... Y,
si bien esta situación no es la norma entre los menores de origen
extranjero, lo cierto es que se da y con bastante más frecuencia
de lo deseable. La familia es clave para amortiguar el golpe
migratorio, y ciertamente en muchos casos lo hace; pero en otros
lo agrava.
Queda claro, pues, que el énfasis normativo en la
intervención de agentes externos a la escuela está justificado
por la complejidad de la situación en que se encuentra parte
del alumnado de origen extranjero. Y se justifica además cotidianamente
por su labor de atención educativa y afectiva a los niños, por
su papel de puente entre centros escolares y familias y entre
los propios progenitores y sus hijos, por la realización y aceleración
de las gestiones de derivación de los menores a itinerarios
de formación profesional... Quehaceres acometidos desde considerables
dosis de voluntarismo y, por lo general, insuficientes recursos
(5). Pero, ¿cómo se verifica la relación entre entidades y centros
educativos? Nuestros interlocutores responsables de entidades
sin ánimo de lucro encargadas, entre otras cosas, de refuerzo
extraescolar, refieren en ocasiones la actitud reticente con
que son percibidos por los responsables educativos (miembros
de los equipos directivos, profesores...) (6). No es esta la
actitud que puede predicarse del conjunto de los centros educativos
pero no es excepcional. A su entender, tales reticencias acaso
tienen que ver con el hecho de que los centros desconocen el
tipo y calidad de atención que puede prestarse desde las entidades
privadas pero sobre todo parecen en parte una cuestión de “territorio”,
de modo que desde los centros escolares existe en ocasiones
la percepción de que se les está “pisando el terreno”.
Estos problemas de “demarcación
territorial” parecen existir también en ocasiones en el trato
entre entidades externas y los Servicios Sociales municipales.
No es siempre es el caso, sin embargo, y lo cierto es que con
frecuencia el carácter y la propia existencia de relaciones
o contactos periódicos entre ambos agentes dependen de la actitud
del Técnico de Educación municipal o de distrito. Existen diversas
Mesas coordinadas desde Servicios Sociales [Mesa de prevención
del absentismo, Mesa del Menor y la Familia....] donde el contacto
con y entre centros escolares y entidades de apoyo externo puede
darse pero su actuación difiere considerablemente entre municipios
y distritos de la capital, siendo así que en algunos casos nuestros
interlocutores refieren también por parte de Servicios Sociales
temores a la invasión competencial, la organización de “grupos
paralelos” de actuación que cuestionen la propia...
II. DILEMAS PRESENTES EN LA ESCOLARIZACIÓN
DE LOS MENORES CON NEE
A continuación analizamos algunos de los dilemas que
en relación al funcionamiento y configuración de nuestro sistema
educativo arroja el análisis de la información recogida. Por
lo general no se trata de dilemas expuestos de modo explícito
por nuestros interlocutores pero su discurso los desvela, a
nuestro juicio, como piedras de toque de los fenómenos descritos.
- Libre elección del centro vs. reparto equitativo del alumnado
con NEE
De
acuerdo a los últimos datos disponibles, el 74,58% del alumnado extranjero en la Comunidad de Madrid se encuentra escolarizado
en centros públicos, porcentaje que disminuye al 55,20% del
alumnado en su conjunto [Datos Avance del curso 2004-2005 de la Estadística de las Enseñanzas no universitarias,
MEC]. No es un desequilibrio casual, como hemos dicho, sino
catalizado por la huida de las familias españolas a centros
concertados y facilitado por la gestión de tales centros y de
las Comisiones de Escolarización. En relación a los primeros,
tal como afirma Fernández Enguita (2003:248), “La enseñanza
concertada puede aducir, y aduce, que sus aulas están saturadas
y no pueden correr el riesgo de mantener plazas no financiadas
en reserva que han de respetar la preferencia de los alumnos
ya matriculados en cursos anteriores o de sus hermanos y eso
resta puntos a los recién llegados, que no reciben las ayudas
que los centros públicos por alumnos con necesidades especiales,
etc.”. En cuanto a las Comisiones de Escolarización, son
ellas las encargadas de distribuir al alumnado no matriculado
en los centros solicitados por falta de plazas disponibles y
al de incorporación tardía y también quienes dispensan de la
reserva de plaza a los centros privados en base al exceso de
demanda de matriculación que afrontan. Pero, independientemente
de lo que desde los centros privados o las Comisiones se alegue,
lo cierto es que se contraviene el contenido del RD 299/1996,
que en su artículo 6 de actuaciones de compensación educativa
hace referencia a la distribución equilibrada por centros del
alumnado con necesidad de compensación, y el de la propia LOE,
que en lo relativo a admisión de alumnos en centros
públicos y privados concertados establece (artículo 84.1) que
“se atenderá a una adecuada y equilibrada distribución entre
los centros escolares de los alumnos con necesidad específica
de apoyo educativo”. Es
obvio que estas disposiciones no se cumplen y aquí se manifiesta
el dilema o contradicción entre tales y la libertad de elección
de centro, también sancionada legalmente en el antedicho artículo:“Las Administraciones educativas regularán la admisión de
alumnos en centros públicos y privados concertados de tal forma
que garantice el derecho a la educación, el acceso en condiciones
de igualdad y la libertad de elección de centro por padres o
tutores”.
- Educación obligatoria vs. incorporación tardía
El dilema que nos ocupa, como todos los que aquí analizamos, tiene repercusiones
evidentes sobre la trayectoria vital de los menores y también
en relación a los principios que fundamentan el sistema educativo
español. Brevemente, el dilema se concreta en esta pregunta:
¿debe mantenerse como premisa vinculante la obligatoriedad de
la escuela hasta los 16 años también en los casos de incorporación
tardía al sistema educativo con manifiesta imposibilidad de
logro en el mismo? Ciertamente, no conviene relativizar la importancia
de la obligatoriedad de la escuela: está sancionada por ley,
en primer lugar. Pero, sobre todo, se justifica en su contribución
al fomento de la igualdad de oportunidades, contrapeso a las
diferencias de origen y por ello vía compensación de las desigualdades
de todo tipo. Esto no es poco, es mucho y muy importante y tanto,
se entiende, que justifica el recurso a la coerción: “obligatoria”
significa que hay que y se debe obligar, porque ese es el modelo
de sociedad que hemos suscrito.
Sin embargo, en situaciones desfavorables como la que nos ocupa esta medida
puede manifestarse contraproducente porque no fomenta la igualdad
de oportunidades y de hecho puede funcionar contra ella. Estamos
hablando de adolescentes inmigrados (13, 14, 15 años) que encaran
la inserción en un sistema del que por lo general desconocen
la lengua y en el que siempre presentan considerable desfase
curricular. Esta situación resulta con frecuencia en espirales
de desmotivación y falta de autoestima que acaso pudieran resolverse
mejor desde la integración efectiva en itinerarios de formación
laboral adecuados. Parece que la realidad corrobora esta última
apreciación y se trata además de la opinión más extendida entre
nuestros entrevistados.
Lo cierto, sin embargo, es que lo dicho contraviene la legalidad vigente en
lo relativo escolarización y a edad de acceso al mercado de
trabajo. Así, los problemas que afronta un menor de 16 años
de origen extranjero con interés en realizar algún módulo de
Garantía Social o un Taller de Empleo son de variada índole:
jurídico, en caso de no tener permiso de residencia y trabajo
(7); vacío temporal hasta los 16 años desde el abandono de facto
del sistema educativo normalizado; falta de plazas en los dispositivos
formativos existentes... No todos estos problemas pueden solucionarse
desde el sistema educativo pero sí los referidos a oferta suficiente
de plazas y a derivaciones prontas desde el circuito normalizado
cuando sea preciso, de modo que los chicos no entren en situaciones
de apatía y desaliento que dificulten su posterior incorporación
a tales dispositivos.
- Dilema compensación vs. segregación
Respecto de la efectiva gestión de la atención a las
NEE desde los centros escolares, el discurso recogido entre
las entidades externas la define como insuficiente [escasa y
poco personalizada] e inadecuada: criterios erróneos de asignación
por curso (8), concentración en determinados centros públicos
y mala gestión de los recursos de compensación educativa.
Cada uno de los dispositivos de compensación de las
NEE contemplados legalmente ha sido ideado con finalidades concretas
y se estipula bajo determinadas condiciones pero lo cierto es
que, como se aprecia a continuación, no siempre es clara la
delimitación de su ámbito de aplicación. Además, el centro educativo
goza de total autonomía, tanto en relación a la decisión sobre
el recurso a tales dispositivos como respecto de su gestión.
Tabla nº 2
| DISPOSITIVOS DE COMPENSACIÓN EDUCATIVA EN LA
COMUNIDAD DE MADRID |
ENSEÑANZA PRIMARIA (Plan Regional de
Compensación Educativa de la Comunidad de Madrid
(Resolución de 12 de febrero de 2001, BOCM del 26)):
- Apoyo en grupos ordinarios
- Grupos de apoyo
Ambos dirigidos al refuerzo de los aprendizajes instrumentales
básicos en castellano y matemáticas, los segundos
son grupos paralelos a los ordinarios que funcionan fuera
del aula en parte del horario lectivo
|
ENSEÑANZAS DE SECUNDARIA (Resolución
de 4 de Septiembre de 2000, de la Dirección General
de Promoción Educativa, por la que se dictan instrucciones
para la organización de las actuaciones de compensación
educativa en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria
en los centros docentes sostenidos con fondos públicos
de la Comunidad de Madrid (BOCM 12-IX-2000)):
- Apoyo en grupos ordinarios. Alumnos con 2 años
de desfase curricular y buena integración escolar
o alumnos de origen extranjero sin conocimiento del castellano:
adaptaciones curriculares o apoyo por parte de profesorado
adicional, desdobles y agrupamientos flexibles.
- Grupos de apoyo. Fuera del aula de referencia,
para alumnos con 2 años de desfase curricular y falta
de integración escolar o alumnos de origen extranjero
sin conocimiento del castellano: máximo de 8 horas
a la semana y nunca en horario de educación física,
plástica y visual, tecnología, música
y religión o actividades alternativas; podrá
incrementarse en 8 horas semanales la atención para
aprendizaje intensivo de la lengua.
- Grupos específicos de Compensación educativa.
Menores de 16 años con gran desmotivación
y riesgo de abandono escolar. Podrán desarrollarse
adaptaciones curriculares significativas en las asignaturas
de lengua castellana y literatura, lengua extranjera, matemáticas,
ciencias sociales y ciencias de la naturaleza, adaptaciones
orientadas a la posterior incorporación del alumnado
en un programa de Diversificación curricular o, en
su caso, de Garantía Social.
- Aulas de Enlace (programa "Escuelas de Bienvenida",
desde 2002-03): 6 meses máximo (prorrogable excepcionalmente).
"Aulas puente" para alumnos de 2º y 3º
ciclo de primaria y de ESO con necesidad de aprendizaje
del español y /o con grave desfase curricular debido
a su no escolarización en origen. Se establecen en
centros educativos con alta concentración de población
extranjera previa aceptación del centro.
- Aulas de Compensación Educativa: situadas
en algunos IES para alumnos con significativo desfase y
riesgo de abandono escolar, problemas de inadaptación
(situaciones de marginación social, desestructuración
familiar...) y orientación negativa respecto del
sistema educativo. Aulas orientadas al desarrollo de las
habilidades precisas para hacer posible la inserción
en algún programa de Garantía Social o de
diversificación curricular
|
A tenor de los testimonios recogidos, la
inadecuación y la insuficiencia predicadas de la atención escolar
a las NEE son fenómenos relacionados entre sí: la insuficiencia
de determinados recursos fuerza el empleo inadecuado de otros,
más fácilmente gestionables desde el centro. Así, la carencia
de Aulas de Enlace fuerza el envío de alumnos con NEE a grupos
de apoyo o de “diversificación curricular”, una diversificación
que en teoría es adaptación de los currícula y que de hecho
consiste por lo general en “descafeinarlos”: “normalmente
lo que es produce es una bajada de nivel y marchando”(E3).
Este dispositivo puede ser adecuado para alumnos hispanohablantes
recién llegados al IES y con nivel curricular muy bajo pero
se recurre a él en casos donde no procede, sea porque el nivel
de conocimientos del niño está por encima del que se maneja
en tales grupos o porque su perfil es en realidad adecuado para
Aulas de Enlace (saturadas). Es evidente que si un alumno desconoce
la lengua vehicular solo puede perder tiempo y ganar desmotivación
en cualquier grupo de “diversificación curricular”; lo mismo
ocurrirá con quien es derivado a clases “ligth” solo porque
ha suspendido 2 o 3 asignaturas en la última convocatoria: en
tales casos el empleo de tal modalidad resulta contraproducente
porque la tal diversificación se ha convertido en el vertedero
de “tontos” y los niños lo perciben -“’vamos los tontos’,
dicen”(E2) -, hacen trabajos muy por debajo del nivel curricular
que podrían asumir.
Este uso indebido de los recursos
de compensación educativa es relativamente frecuente en los
centros, sobre todo de secundaria. Paradójicamente, o no tan
paradójicamente, el establecimiento de modalidades varias de
compensación en los centros tiene el efecto en muchos casos
de generar alumnos de compensación porque permiten “achicar
agua” en las aulas con mayor diversidad curricular entre alumnos
y por ello más dificultad de gestión (9), de modo que en ocasiones
se deriva con cierta ligereza al alumno de origen extranjero
a dispositivos alternativos a los normalizados. El considerable
margen de autonomía de los centros (sobre tales derivaciones
decide el profesorado) y de desconocimiento del sistema educativo
español entre los padres inmigrantes (suelen dar automáticamente
su consentimiento a tales decisiones) hacen esto posible.
Hay
otros factores asociados a la inadecuada atención a las NEE,
entre ellas la elevada ratio de alumnos por profesor de compensatoria
(25 alumnos), excesiva teniendo en cuenta la considerable diversidad
de las necesidades que sus alumnos presentan (déficits curriculares
de distinta intensidad, desconocimiento de la lengua...). Esta
atención es prestada, además, por profesorado sin preparación
específica –necesaria sobre todo para la enseñanza del castellano
como segunda lengua- y generalmente en situación de interino,
“ave de paso”, en el centro donde ejerce, lo que refuerza su
desmotivación y dificulta la coordinación con el resto del personal
docente. Todo ello dificulta la atención personalizada que estos
chicos presentan. Ciertamente, en los IES
hay más personal de apoyo (orientadores, trabajadores sociales,
profesores de compensatoria...) pero no siempre opera bien coordinado;
la elevada tasa de rotación del personal de compensación educativa
y la concentración en determinados centros públicos del alumnado
con NEE dificultan la elaboración de un plan de trabajo consensuado
cuyos resultados evaluar periódicamente de cara a su posible
reformulación, así como el seguimiento de las trayectorias educativas
de los alumnos.
Por
su parte, la gestión efectiva de las Aulas de Enlace refuerza
el efecto segregador que venimos predicando de ciertas prácticas
de compensación educativa, pues la norma es la falta de integración
efectiva de tales Aulas en el centro donde se instalan y la
desvinculación de sus alumnos a sus respectivos centros de referencia:
a pesar de lo establecido legalmente [entre otras fuentes, pueden
verse “Instrucciones de 16 de julio de 2004, de la viceconsejería
de educación de la Comunidad de Madrid por las que se regulan
las Aulas de Enlace del programa “Escuelas de Bienvenida” para
la incorporación del alumnado extranjero al sistema educativo.
Curso 2004-2005”], los chicos adscritos a este recurso
pasan todo su tiempo en el Aula, sin contacto con el profesorado
ni los compañeros de su centro de referencia (10). Finalmente,
la propia administración -en ocasiones desde Servicios Sociales,
que deriva niños a las entidades de apoyo; otras desde la Consejería
de educación- contribuye a este efecto segregador por cuanto
muy frecuentemente opera desde la asunción de la equivalencia
“inmigración-NEE” (11).
Todo lo dicho se traduce en una evidente posibilidad de mejora en la atención
al alumnado de ESO con NEE: así, en varias ocasiones nuestros
informantes refieren falta de información entre los orientadores
acerca de alternativas formativas (Garantía Social, talleres
pre-laborales...) para alumnos de incorporación tardía y escasas
posibilidades de inserción exitosa en los itinerarios normalizados
o acerca de recursos extraescolares de apoyo (asociaciones privadas,
recursos municipales...); también refieren retrasos –a veces
de varios meses- en la notificación a la Comisión de Escolarización
de los casos de absentismo y las ya referidas derivaciones innecesarias
a vías alternativas al itinerario normalizado entre alumnos
que presentan claras posibilidades de mejora dentro de los cauces
generales.
En
definitiva, la finalidad última de toda modalidad de compensación
educativa es reconducir al alumno cuanto antes y en condiciones
adecuadas a los itinerarios normalizados de la enseñanza obligatoria.
Si de hecho se convierte en todo lo contrario, esto es, en itinerario
paralelo para “tontos”, ni hay compensación ni acaso –a la vista
de sus referidos efectos estigmatizadores- deba haberla. Efectivamente, de hecho
estos dispositivos de compensación actúan como “marcadores”
de estos menores ante el resto de los compañeros y minan su
autoestima: un niño que ha realizado exitosamente estudios en
su país entra en una estructura donde no solo “lo que sabía
no vale” (Franzé, 2002) sino también donde, en función de esa
carencia de saberes apropiados, se cuestiona su propia capacidad.
La escuela es, lo recordamos, obligatoria
hasta los 16 años: si el sistema educativo no se configura de
modo que obligue y posibilite, entonces falla. Y no es solo,
ni siquiera fundamentalmente, cuestión de falta de recursos,
sino de manejo de los mismos [y los hay dentro y fuera de la
escuela] desde una perspectiva global materializada en planes
de intervención por centro donde cada dispositivo tenga su lugar
y se establezcan procedimientos de evaluación y seguimiento
continuos y personalizados de los niños, de modo que las NEE
dejen de serlo y la escuela cumpla su función de integración
social. La técnica del “parcheo” –o “proyecto alcachofa”, según
uno de nuestros entrevistados (E5)- se manifiesta ineficaz e
ineficiente, saca el “problema” de los cauces normalizados y
lo estanca en otros alternativos en ocasiones sin vínculo alguno
con los precedentes [ya hemos aludido a la mejorable comunicación
entre profesorado regular y de apoyo].
Así pues, la atención a las NEE debería ser normalizadora,
no segregadora y para ello hay que partir en primer lugar de
diagnósticos individualizados y de un proyecto global de atención,
proporcionando a continuación respuestas rápidas y personalizadas,
ajustadas a cada situación (así se establece en la LOE): no
es lo mismo, por ejemplo, desconocer la lengua vehicular a los
8 años, proceso completamente reversible y en relativamente
poco tiempo desde las aulas específicamente orientadas a su
enseñanza, que desconocer la lengua e incorporarse al sistema
educativo a los 14 años, ni tampoco ante esta misma situación
la respuesta es única (depende de los intereses del menor, la
evolución de su ajuste al sistema educativo...): en unos casos
procederá el recurso al Aula de Enlace (y tiene que haber suficientes),
en otros la derivación rápida a un taller de Garantía Social,
en otros simplemente paciencia y apoyo continuado, etc.
En definitiva, de lo dicho se desprende
que el riesgo de segregación asociado a la gestión de mecanismos
que se justifican finalmente en lo contrario, la normalización
y la inclusión (LOE) progresiva de situaciones de excepción,
existe en los centros educativos con alumnado con NEE. Este
efecto segregador puede estar ligado en primera instancia a
un diagnóstico erróneo de las NEE. A partir de ahí, la gestión
efectiva de los diferentes mecanismos de compensación revela
efectos en ocasiones contraproducentes asociados al mal funcionamiento
del dispositivo en sí, sea por ausencia de profesionales idóneos
y/o de procedimientos de seguimiento y evaluación constante,
por la propia heterogeneidad interna de los grupos construidos,
etc.
- Flexibilidad educativa vs. mínimos curriculares: el problema
en la educación secundaria
El verdadero reto que para un docente
supone la nueva situación es el manejo en un mismo aula de niveles
curriculares muy diversos y la atención a alumnos que, además,
no manejan la lengua vehicular. Y esta situación se agrava en
secundaria. Pero su lógica hunde raíces en un dilema de más
amplio alcance y que precede al fenómeno de que tratamos: nos
referimos al dilema entre la atención personalizada y ajustada
a capacidades y el establecimiento de mínimos curriculares por
curso (ambos principios establecidos legalmente). Efectivamente,
la LOGSE implantó la enseñanza obligatoria hasta los 16 años;
antes de ella, la LODE [Ley Orgánica reguladora del Derecho
a la Educación, 1985, en vigor hasta la aprobación de la LOGSE]
regulaba un modelo que filtraba grandemente el alumnado de que
primaria accedía a los IES, de modo que el profesorado de Bachillerato
trabajaba con los mejores alumnos y enfocaba su ejercicio desde
el énfasis exclusivo en la transmisión de contenidos.
Con la aplicación de la LOGSE, el profesorado de secundaria
afronta la formación de todos los alumnos mayores de 12 años
y el planteamiento desde el que debe asumir su ejercicio se
modifica radicalmente: no se trata de preparar a los “mejores”
para que accedan a la universidad, se trata de enseñar unos
mínimos comunes a todos los alumnos menores de 17 años. Es por
eso que, tras la inserción escolar de alumnos de origen extranjero,
inserción en muchos casos tardía y de chicos procedentes de
países no hispanohablantes y/o de sistemas educativos con menores
o diferentes exigencias curriculares, el problema se agrava
a sus ojos: pero conviene no perder de vista el trasfondo de
la situación y dar al “Cesar lo que es del César”... y el “César”,
los niños de origen extranjero con NEE, solo pone de manifiesto
o evidencia con más claridad situaciones que ya antes de su
llegada se afrontaban como problemas.
Y es que el profesorado de secundaria encara tras la LOGSE atribuciones nuevas,
particularmente la continuación del proceso de socialización
de los niños y la transmisión de contenidos a grupos heterogéneos
a nivel curricular. La heterogeneidad aumenta con la inmigración,
claro está, de modo que el aula ya no es lo que era (12): se
enseña a niños y también a adolescentes, en situaciones muy
diversas, y ello sin formación pedagógica previa. Esta nueva
secundaria con niños precisa el refuerzo de la atención personalizada,
la tutoría, el seguimiento de la trayectoria de cada alumno...
Porque esta nueva secundaria es obligatoria y por ello mantiene
el carácter compensador de la primaria. Insistimos: si es obligatoria
debe ser posible y esa posibilidad descansa en parte en la voluntad
de ofrecerla. Así, en los discursos recogidos se lamenta con
frecuencia que el profesor de secundaria no sea educador, que
priorice la transmisión de contenidos específicos sobre la labor
de socialización y atención al alumno, que no asuma que, en
tanto docente en educación obligatoria, ha de reemplazar su
autopercepción como experto que enseña a futuros expertos por
otra que le acerque al conjunto del alumnado. Los IES tienen
PEC (Proyecto Educativo de Centro), proyecto educativo de aula
a lo sumo, pero no tienen proyecto educativo individualizado.
Cada profesor en secundaria tiene su asignatura y desde esa
“atalaya” contempla y valora a cada alumno; es una valoración
parcial, ni siquiera el tutor cuenta con una visión global de
sus tutorandos.
Esta
crítica al ejercicio docente en secundaria no obsta, sin embargo,
para que con frecuencia nuestros interlocutores cuestionen el
adelanto de la secundaria a los 12 años introducido por la LOGSE:
el cambio se entiende pernicioso sobre todo en términos de socialización
del menor, que abandona muy pronto el entorno de relativa mayor
protección del colegio y entra en otro donde jóvenes de 18 muestran
modelos de comportamiento entre los que no son capaces de discriminar
(13). El maestro es además reemplazado por el profesor, en quien
el cambio catalizado por la LOGSE no ha generado, a tenor de
las declaraciones recogidas, una modificación paralela en la
mentalidad con que aborda su ejercicio, que ahora debe ser en
parte el de maestro, siendo así que se resiste a serlo y a percibirse
como garante de los principios de obligatoriedad y comprehensividad
que desde 1991 ordenan su ejercicio. Esta percepción tiene su
correlato organizativo, de modo que el carácter meramente nominal
de las tutorías en secundaria durante el periodo LODE se mantiene
en el periodo LOGSE: porque ahora la ESO es obligatoria y porque
acoge a niños y no solo a adolescentes, esto no es aceptable
(14). La situación en los IES con considerable proporción
de alumnos de origen extranjero con NEE dista, seguramente en
función del cúmulo de razones que acabamos de apuntar [incorporaciones
tardías, concentración de alumnado con NEE, inadecuada atención
a las mismas, etc.], de ser buena. La tasa de abandonos y de
fracaso escolar en secundaria es demasiado alta en un sistema
que la integra como obligatoria y esto obliga a un planteamiento
claro de los motivos y al arbitrio de mecanismos adecuados para
subsanar lo que es considerable como “fracaso” del sistema
educativo.
Y si la incorporación del alumnado de origen extranjero con NEE al sistema educativo
español ha puesto de manifiesto con claridad algunas de sus
contradicciones y deficiencias [posiblemente la más clara, el
adelanto de la secundaria a los 12 años], también ilumina aciertos
que no pueden dejar de ser celebrados, particularmente el establecimiento
de la Garantía Social, que está proporcionando a alumnos en
situación de incorporación tardía la posibilidad de una formación
que muestra buenos resultados en términos de inserción laboral
y también una tasa considerable de reincorporación al sistema
reglado. Se trata, pues, de un modelo validado por el tiempo
que podría reforzar su crédito, según algunos entrevistados,
mediante titulación [inclusión en el sistema educativo reglado]
y no mera certificación [que capacita pero no habilita oficialmente],
sin que esto, empero, deba entenderse como aliciente a las derivaciones
desde la ESO, derivaciones que deben continuar siendo excepcionales
por cuanto atentan contra el principio de normalización y comprehensividad.
- Sobre la configuración del sistema educativo: discurso culturalista
vs. discurso normalizador
El
último dilema que los discursos recogidos ponen implícitamente
de manifiesto y emana de la incorporación al sistema educativo
español de alumnado de origen extranjero puede formularse en
los siguientes términos: ¿tal incorporación demanda cambios
de amplio alcance en el sistema educativo [principios básicos,
modelos organizativos y curriculares] o solo ajustes concretos
orientados a asegurar su funcionamiento adecuado [en los términos
legalmente definidos] en la nueva situación?
El dilema que examinamos se concreta en la oposición
de dos discursos, el primero de ellos construido sobre la asunción
implícita de la suficiencia del marco normativo ordenador del
sistema educativo español, el segundo sobre la afirmación de
la necesidad de un replanteamiento completo de los principios
rectores del modelo, que habrían de reformularse, se dice, como
respuesta necesaria a la pluralidad cultural presente en las
aulas y la sociedad española: la llegada de inmigrantes a España
obliga al replanteamiento de los supuestos compartidos que sustentan
la cohesión social (15).
Así, el segundo modelo asume como
necesaria no solo la reformulación de los contenidos de los
programas, también de las formas de evaluación, formas de relación,
procesos de aprendizaje, los indicadores ‘de entrada’ y ‘salida’
a considerar... En esta perspectiva se resuelve de modo tajante
el dilema entre flexibilidad educativa [adecuación de ritmos
al alumno] y mínimos curriculares por curso que está implícito
en la legislación vigente y se vive cotidianamente en las aulas:
los mínimos curriculares referidos a las distintas materias
ceden lugar a las habilidades sociales como desideratum
y objetivo básico de la enseñanza obligatoria (16). Por su parte,
la opción “normalizadora” no es la opción por el estatismo o
el no cambio sino por aquellas modificaciones estrictamente
precisas para hacer efectiva la igualdad de oportunidades entre
el alumnado. En este sentido se refieren como aconsejables ciertas
modificaciones de orden didáctico (énfasis en el empleo de las
nuevas tecnologías) y curricular para fomentar la motivación
y facilitar el logro educativo en los niños [queda, sin embargo,
poco claro, si tales modificaciones se asocian al origen extranjero
de aquellos o a las NEE de algunos], así como recursos adicionales
(temarios adaptados, mediadores sociales/ interculturales integrados
en los centros etc.) y formación específica entre el profesorado
para gestionar la inserción exitosa de los alumnos con NEE.
En esta perspectiva podemos incluir además las reflexiones relativas a la insuficiencia
e inadecuación de los recursos formativos para alumnos con fracaso
escolar y deseo de inserción temprana (desde los 16 años) en
el mercado laboral.
En realidad, el dilema que acabamos de presentar está
estrechamente ligado a la diferente concepción del trato adecuado
a la diversidad cultural. Digamos que a este respecto cabe oponer
de nuevo dos discursos, culturalista y normalizador, el primero
convencido de que la inserción escolar de los hijos de inmigrantes
obliga a replantear los supuestos de base del sistema educativo
en tanto vía de socialización, de manera que las diferentes
culturas de que son portadores estos niños han de considerarse
de cara a la definición de unos nuevos “saberes compartidos”
sobre los que se asiente en lo sucesivo el mínimo consenso indispensable
para la convivencia social (17). Este planteamiento, contra
lo que pueda pensarse, no parte de los propios inmigrantes ni
está presente en el discurso de los responsables de la única
asociación de tales que integra nuestra muestra, discurso que
enfatiza la
pertenencia de los marroquíes a la cultura mediterránea, la
misma que la española, y la similitud de valores de Islam y
cristianismo -“no robar, no mentir...” (E7)-, esto es,
subraya la cercanía y no la diferencia.
El discurso normalizador, por su
parte, es reticente ante la idea de una escuela que se haga
eco o pretenda representar las diferentes culturas de origen
de los menores: se asume que la inserción escolar de los hijos
de inmigrantes plantea solo problemas cuando implica NEE y que
a tales ha de atenderse con los dispositivos adecuados, de modo
que la incorporación a los cauces normalizados se verifique
lo antes posible. Las peculiaridades culturales de las familias
de los niños, españoles o extranjeros, se aprenden en casa o
en otros ámbitos y no interfieren -ni deben– en el funcionamiento
de la escuela. Por supuesto, la escuela es España es laica y
obligatoria y eso no es negociable (18). Detrás de este discurso,
más extendido pero también en general más tímido [precedido
muchas veces de comentarios exculpatorios por salirse del terreno
de lo `políticamente correcto’] que el primero, se muestra siempre
el peligro de señalización de la diferencia –o peor: definición
de la misma-. Se refieren así casos de centros escolares que
no acceden a la implantación de programas de prevención del
racismo, alegando sus directores que el alumnado comprende a
menudo erróneamente el mensaje y termina acusando de racista
al profesor que le corrige en clase. Temores confirmados por
testimonios de entrevistados con trabajo directo con los niños
que refieren su deficiente aprehensión de ciertos conceptos
–“racismo”, “machismo”...–: pueden apropiarse del discurso “antidiscriminatorio”
para usarlo como arma arrojadiza en contextos inapropiados.
¿Qué tratamiento dar a la diferencia cultural en los
centros educativos? Ciertamente, existe el peligro de cosificación
de la diferencia y, además, el afán de todo niño es distinguirse
lo menos posible de su grupo de pares, de modo que habrá que
ser cautos en la atribución de cualquier elemento de marcaje.
Ahora bien, hay dos hechos a considerar en la respuesta a esta
cuestión. En primer lugar, algunos de nuestros informantes refieren
actitudes inadecuadas en los docentes, relacionadas con la tendencia
a atribuir a la cultura de origen de los alumnos hijos de inmigrantes
comportamientos y actitudes disonantes respecto de los contenidos
en la cultura escolar española. Sobre el comportamiento de los
alumnos en clase y sobre prejuicios culturales previos a su
inserción escolar, parte del profesorado elabora estereotipos
que se descubren en su discurso y quehacer y que en modo alguno
pueden justificarse en el conocimiento real de las culturas
de origen [entre otras cosas, debido a la falta de trato con
las familias de los niños]. Y más aún, esta culturalización de
la diferencia –que significa interpretarla bajo registros casi
tan difícilmente “reconvertibles” como la herencia genética-
se expresa en ocasiones en términos despectivos que no cabe
ya justificar desde la ignorancia y que tienen efectos estigmatizadores
sobre los niños de origen extranjero (19). En segundo lugar,
y aunque no es el caso en las aulas de infantil y primaria,
sí ocurre con frecuencia en los IES que el alumnado se segrega
por grupos de origen en la elección del grupo de pares. Ciertamente,
tal segregación seguramente no debería problematizarse en tanto
no asuma tintes conflictivos pero lo cierto es que en ocasiones
los asume: parece claro que cierto sector del alumnado español
en secundaria presenta actitudes manifiestamente mejorables
hacia los extranjeros, actitudes negativas más extendidas, en
contra de lo que se pudiera pensar y tal y como pone de manifiesto
Fernández Enguita (2003:258-59), que entre los adultos (20).
¿Qué hacer entonces? Si la situación es esta, habrá que intervenir:
la escuela es lugar de socialización y los prejuicios culturales
o racistas no pueden tener cabida. Parece claro que el profesorado
debe ser enseñado, porque allí donde muestra actitudes y comportamientos
como los referidos perjudica por partida doble, en la afrenta
al alumno concreto y en tanto modelo de referencia para sus
compañeros. Y ciertamente tampoco parece cuestionable que el
alumnado en su conjunto –todo el alumnado (21)- sea educado
en el respeto a los demás, y en este sentido, creemos, habría
que tener en cuenta que, puesto que las actitudes manifiestas
por parte de cierto sector del alumnado guardan relación con
lo que cotidianamente “respiran” en su entorno familiar o barrial,
el conocimiento cierto de tal realidad sería un punto de partida
más efectivo para desactivar tales actitudes que las consignas
de carácter general sobre el “respeto a la diferencia”, etc.
Así pues, si hay problemas que, con fundamento cultural
o sin él, se manifiestan o justifican en esos términos, en tales
habrán de ser respondidos, pero aquí estriba la dificultad asociada
a esta empresa: ¿cuáles son esos patrones conductuales y valorativos
diferentes y donde radica su diferencia?, ¿diferencia respecto
a qué y en qué medida?, ¿quién se encarga de diagnosticar tal
diferencia?. La definición de la diferencia cultural es en sí
problemática y en demasiados casos se desliza al prejuicio –positivo
o negativo- folclórico y superficial que poco ayuda; en otros
puede actuar como profecía que se autocumple...
CONCLUSIONES
Concluimos ya.
Por lo que a las entidades de apoyo externo se refiere, es obvio
que desarrollan tareas necesarias y que palian fisuras del sistema
educativo y del propio entorno familiar del menor, “fisuras”
de las que el niño se hace depositario como de un peso casi
siempre excesivo. Es cierto también que la derivación al sector
privado de ciertas atribuciones ligadas al bienestar –o satisfacción
de derechos básicos- de la ciudadanía es peligrosa si el Estado
no asume con conocimiento de causa tal derivación y con convencimiento
su fiscalización, y esta creencia es hecha explícita por la
mayoría de nuestros entrevistados. En cuanto al sistema educativo,
la llegada de alumnos de origen extranjero plantea en primer
lugar un reto de no poca envergadura: compensar déficits curriculares
o idiomáticos que, por muchas lenguas diferentes que maneje
o conocimientos previos que el niño traiga, en España lo son
porque aquí la lengua y los conocimientos recompensados son
otros y esos son los que le van a servir; posibilitar que también
para ellos la educación sea vía de promoción social, añadiendo
los recursos que sean precisos y vigilando de modo constante
su efectividad compensadora y posible efecto segregador. Por
supuesto, la escuela es vía también de transmisión de valores,
lo ha sido siempre: la “educación en valores” es nuevo collar
para un galgo que siempre existió. La tarea socializadora de
la escuela se ha vinculado en todas las leyes orgánicas al fomento
de “la convivencia democrática y el respeto a las diferencias
individuales” (LOE, 2005, preámbulo),
de “hábitos de convivencia democrática y de respeto mutuo” (LOGSE,
1990, preámbulo), de la “convivencia basada en los principios
de libertad, tolerancia y pluralismo” (LODE, 1985, preámbulo).
El contenido preciso del “respeto a la diferencia” habrá de
ser ponderado sobre el terreno y, generaciones después, sigue
siendo objeto de debate en países de considerable antigüedad
inmigratoria como Francia o Reino Unido (polémicas en torno
al uso del pañuelo entre alumnas de adscripción musulmana, etc.).
Este debate excede la ambición de estas páginas pero su relevancia
es indudable por cuanto compromete los principios sobre los
que se asienta nuestra convivencia.
NOTAS:
(1) Entidades: Fundación Yehudi Menuhim, Fundación
Obra Social Rosalía Rendu, Fundación ADSIS, Fundación Tomillo,
Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España,
Asociación de Vecinos La Corrala, Asociación de Vecinos Pradera
Tercio Perol, Asociación de Vecinos Villa Rosa, Asociación para
la Integración del Menor PAIDEIA, Asociación Candelita, Asociación
Semilla para la integración social del joven, Asociación Madrid
Puerta Abierta, Asamblea de Cooperación por la Paz, Asociación
de Solidaridad con los Trabajadores Inmigrantes, Asociación
Proyecto San Fermín.
(2) Para la selección de las AA.VV. recurrimos en
primera instancia a la Federación Regional de Asociaciones de
Vecinos de Madrid, donde nos informaron de las más involucradas
en el trabajo con inmigrantes.
(4)
Conclusiones resultantes del Seminario sobre Inmigración y Educación
dentro de las “Jornadas de reflexión sobre el Plan Estratégico
de Integración de los Inmigrantes” San Lorenzo de El Escorial,
31 de mayo-1 junio 2005. L. Cachón Rodríguez y J. S. Ortiz Martínez,
Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación (Universidad
Complutense de Madrid). Madrid, julio de 2005.
(5) “Soy consciente de que estamos
cumpliendo lo que debe hacer la escuela, a un coste ridículo
(...) es un parche más para la inmigración. Tanto desde
la escuela como desde Servicios Sociales no se ataja el problema
(...) esto es eso: todo lo cutre, todo lo cutre, porque no
son condiciones [2 personas trabajando con 20 niños de
1º y 2º ciclo de ESO] esto no es atención, esto no es atención
individual, esto es un chantaje y esto es un camelo; no se puede
trabajar de esa manera (...) no hay suficiente tejido asociativo,
no hay más atención más a adolescentes (...) los adolescentes
es como si nadie los quisiera ver, como si molestaran en todos
los sitios” (E1).
(6) “Ellos no quieren que haya ningún agente externo,
fuera de sus instalaciones (...) creen que tú le estás
quitando su trabajo” (E3).
“yo entiendo la postura, es decir, también entiendo
que para trabajar con un chaval de estos también se requiere
un mínimo de preparación, formación, de conocimiento pedagógico,
de donde hay que incidir, donde no... yo eso lo entiendo, ¿eh?
(...) es como si les tuvieras pisando el terreno”
(E9).
(7) “Si tienen 16 y 17 años y les convences
de optar a Garantía social o Talleres de empleo o formación
del Servicio Regional de Empleo, algo se recupera pero es muy
frustrante cuando llegan a los 18 años porque no tienen PRT
(...) y yo creo que lo peor es que ellos lo saben, o
sea, que no les vas a convencer para hacer un taller o un curso
o no van a acabar el instituto porque ellos saben que cuando
lo acaben no tienen posibilidad de trabajar, ni tienen posibilidad
de hacer nada” (E8)
(8) “esto es a capón: ‘¿tú cuantos años tienes?’,
¿13?’, ‘bueno, pues a un curso menos del que te toca” (E2)
(9) “Y este mensajito se transmite
de forma bastante común: ‘no es que estos chavales en realidad
tenían que hacer otras cosas’, ‘es que habría que derivar a
programitas...’ Yo he oído la barbaridad a maestros, hablando
de primaria, decir ‘es que a estos chavales habría que llevarlos
a talleres de albañilería’, que yo decía ‘pero, ¿con qué?: ¿con
9 años, con 10 años, o con qué?’” (E5).
“Hay
profesores de instituto que lo verbalizan: ‘pues mira, si me
quito uno, pues uno menos que me da problemas’ y les buscan
Garantía Social” (E3).
(10)“Es una auténtica chapuza (...) el
modelo es absolutamente segregacionista” (E1).
(11)
“hay que hablar en general de la dificultad, de los alumnos
que dan dificultades, porque claro, aquí llega un inspector
y dice: ’dígame cuantos inmigrantes tiene’, entonces dices ‘mire
Ud.:Ud. es un berzotas, ¿cómo me puede preguntar eso?, pregúnteme
cuantos alumnos tengo en dificultad, no cuantos inmigrantes’”
(E5)
“es un poco una pelea que tenemos
(...) es que no [que no se limite a extranjeros]...,
que se favorezca la integración. De todas formas hay mucha menos
población española de la que debería haber” [los chicos
extranjeros quieren compañeros españoles]: “que qué pasa,
que donde estaban en los chavales españoles” (E1)
(12) “... a pesar de todas las críticas que recibíamos de Bachillerato - ‘¡es
que no formáis a los niños!, ¡es que menudo nivel tienen!’-
y ahora (...) ‘hala, venga, ahí los tenéis, vosotros que sois
tan exigentes, cuando os mandábamos a los mejores y encima traían
una formación que era una mierda’. Y claro, el sistema ha reventado.
Pero es que eso es lo que ha reventado el sistema, no es otra
cosa: cuando resulta que 1º y 2º es como la jaula de los leones,
donde no entra nadie, donde se montan los 1º y los 2º con restos
de horarios de todo el mundo que intenta espachurrarse en el
Bachillerato, allí para huir de la quema...” (E5)
“la élite de la enseñanza eran los institutos (...)
cuando entró la LOGSE, el cambio de la obligatoriedad de estudiar
hasta los 16 años y 7º y 8º de EGB entraron en 1º y 2º de la
ESO (...) ha habido un cambio muy radical y los funcionarios
siguen siendo los mismos (...) También hay que tener en cuenta
que a ellos (los profesores) les exigen unos mínimos
y ellos intentan adecuarse a eso” (E4).
“hay de todo, hay buenísimas prácticas (...);
hay gente con muy buena voluntad pero con cierta conciencia
de no saber (...) un conjunto significativo de profesores
de decir ‘yo me apunté a esto creyendo que era otra cosa, que
era enseñar física (...) y ahora me dicen que tengo que
ser además tutor, además saber qué es intercultural ...’ y ese
grupo está ahí” y también hay el “típico grupo que claramente
sigue con concepciones de la escuela vinculada a determinadas
clases sociales y que no todo el mundo vale para estudiar...”
(E10)
“Y
con el descontrol que tienen, los niveles de diversidad que
hay en las clases, pues tampoco se preocupan de verdaderos problemas
que tiene los chavales. Muchas veces los informes psicopedagógicos,
somos nosotros los que tenemos que solicitarlos: ‘oye, mira,
que este chaval puede tener dislexia, o este chaval va fatal
en no sé qué...” (E2).
(13)
“Al IES llegan con 12 años, son los pequeños frente a otros...
entonces, todo lo que ven... y luego el grupo de iguales, el
grupo de amigos... (...) estás viendo ahí pautas de comportamiento
de gente muy adulta en comparación contigo, entonces quieres
asumir esos roles de persona adulta mucho antes(...) se sienten
un poco desvalidos, en el fondo” (E3)
(14) “La acción tutorial de hecho en los IES es
que ‘de repente llega un profesor allí una horita, se aburre
(…) es el profesor que menos optativas da, que menos conoces...
no hay forma que aquella persona tenga alguna presencia. En
los centros que funcionan muy bien al tutor se le reservan una
serie de horas en ese grupo: hay una presencia, punto uno. Luego
el tutor debe ir buscando la forma de llamarse a los chavales,
es un profesional: ¡el tutor es un profesional! (…) Pues
la primaria será gente con una formación menos específica, en
cuanto a la asignatura concreta, pero es gente que sabe cual
es la médula de la educación, la médula de la educación es que
el niño es el objetivo (…) Los señores de secundaria,
de la ESO, tienen que entender, por mucho que les moleste, que
no son profesores universitarios, que son profesores de la educación
obligatoria, que lo que hacen es introducir a los niños en un
proceso de socialización que, evidentemente, va unido a unas
buenas matemáticas, a una buena lengua... pero dala a todos
(...) que secundaria esté en manos de gente con ningún tipo
de formación pedagógica ni ganas de tenerla...”
(E5).
(15) “...tenemos que hacer un camino de encuentro, de reconocimiento:
la educación para la ciudadanía intercultural exige metas y
objetivos compartidos; no podemos dar por supuesto que tenemos
las mismas metas (...) es algo que tenemos que conquistar y
construir” (E10)
(16) “No tiene sentido
flexibilizar los términos de la evaluación final y no flexibilizar
los términos de ‘ingreso a’. Yo lo que apuesto es por que hay
que flexibilizarlo pero porque pongo indicadores valiosos que
se pueden tener en cuenta: el tema es qué es lo que se valora
del aprendizaje; es decir, si realmente lo que se valora para
entrar o salir de cualquier sitio es saber hacer la raíz cuadrada...
(...) Ahora, si entendemos, y yo creo que la vida misma lo demuestra,
que para vivir en sociedad hace falta hablar y llegar a acuerdos
tiene un valor, conocer referentes culturales diversos y saber
cambiar tiene un valor, etc., y todo eso son indicadores de
salida e indicadores también de entrada. (...) el tema es adecuar
para la vida, no adecuar para que unos con lo que saben puedan
salir adelante y otros se tengan que quedar en...” (E10)
(17) “No se contempla que la persona que llega
incorpora otros patrones, conductuales y valorativos (...) Se
habla demasiado de compensación, se da por sentado que traen
‘de menos’ pero tal vez también traen algo ‘de más’ (…) No es
el niño o el adulto el que tiene que cambiar sino que aquí se
trata de una sociedad nueva que exige un currículum nuevo, unas
habilidades diferentes, apropiarse de los saberes, pero de los
saberes entendidos en un sentido más amplio que si aquí estuviéramos
solamente gente cortados todos por la misma tijera” (E10).
(18)
“...yo te voy a decir una barbaridad: estamos trabajando
con personas (bis). Es muy difícil, siempre que intentamos sacar
el tema cultural... a mí me cuesta mucho (bis) (...) es que
yo, por ejemplo, niego rotundamente que la iglesia católica
tenga que estar presente en la escuela (...) Yo soy intransigente
en eso... interculturalidad: no acepto que las niñas gitanas
o árabes abandonen la escuela en 4º, ¡no lo acepto! (...) ¿qué
un tío aprenda su lengua?, pues me parece clave; pero creo que
el ámbito donde debe aprenderlo es el ámbito de su sinagoga,
de su mezquita o de su grupo estructurado o tal (...) pero yo
no voy a segregar a ese niño de ninguna manera porque sea árabe
o sea... eso es lo que yo tengo muy claro. Yo voy a darle los
medios para que aquel chaval se encaje de la mejor manera posible
en esta sociedad, en esta sociedad (...) respetas a todos (bis)
porque eso es lo que te toca. Pero a mí me dan mucho miedo esas
claves de interculturalidad, que seguro que están muy bien (bis),
pero que de alguna manera señalar la diferencia como diferencia...
porque todos somos diferentes” (E5).
(19)
“Con la población marroquí vemos que las diferencias culturales
se interpretan como falta de deseo de integrarse” (E11)
“Hay
profesores que hacen comentarios duros: ‘bueno, viniendo de
esta gente, pues tampoco está tan mal..’.” (E4)
(21) Entre el alumnado de origen extranjero existen
también prejuicios cruzados, una suerte de estratificación de
los grupos según origen que puede explicarse bajo las premisas
de la teoría de la dominación social, según la cual la aceptación
o el rechazo de los grupos distintos depende de la posición
social de tales grupos, de modo que los de posición inferior
no rechazan necesariamente a los de posición superior, aunque
al contrario sí ocurra con frecuencia: en las valoraciones de
los diferentes grupos se pone de manifiesto que los miembros
del grupo dominante han interiorizado su posición de dominación,
mientras los dominados interiorizan la asimetría grupal. La
predilección por el propio grupo es más frecuente cuando este
ocupa una posición social de dominación, mientras la predilección
por un grupo distinto es más frecuente cuando este tiene una
posición social más alta y cuando la jerarquía de posiciones
se considera legítima y estable (J. Brüb, 2004).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BRÜB J. (2004), “¿Aceptación o rechazo mutuos? Análisis
del distanciamiento social entre adolescentes alemanes, turcos
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Resumen:
Este artículo analiza la escolarización
de los menores de origen extranjero desde la perspectiva de
las entidades de apoyo externo. Esta perspectiva pone de manifiesto
algunos dilemas asociados a la gestión de la atención
educativa a estos menores, particularmente quienes presentan
necesidades educativas especiales. Se trata de dilemas - libre
elección de centro vs. reparto equitativo del alumnado
con necesidades educativas especiales; segregación
vs. compensación; flexibilidad educativa vs. mínimos
curriculares; culturalismo vs. normalización- que preexisten
por lo general a la incorporación de estos menores
a la escuela española pero se ven agudizados por la
llegada de la inmigración.
Palabras clave:
Inmigración, segunda generación, educación,
segregación, política educativa.
Abstract:
This article analyses immigrant children schooling conditions
from external support organizations perspective. This point
of view focuses on some dilemmas about education of this population,
in particular of special educational needs children. These
dilemmas - free school choice vs. equitative distribution
of special educational needs children, segregation vs. compensation,
educational flexibility vs. minimum curricular levels, culturalism
vs. normalization - are present at Spanish schools before
immigrant children arrival, but come to be stressed with it.
Key Words:
Immigration, Second generation, Schooling, Segregation, Educational
Policies.